TRAVEL NOTES
Things I learned between check-in and checkout

Android desconecta el VPN en segundo plano: el problema apareció cuando apagué la pantalla

El plano revisado dejó de subir cuando guardé el teléfono en el bolsillo. Estaba en la estación de Atocha, en Madrid, camino a un tren, intentando enviar desde mi Galaxy un archivo de 480 MB al portal de una constructora. El equipo iba a comenzar una instalación esa misma tarde y necesitaba la versión corregida antes de entrar al edificio. La transferencia había alcanzado el 37 por ciento. Cuando volví a encender la pantalla, el icono del VPN había desaparecido y la aplicación mostraba Esperando conexión. Abrí el VPN, lo reconecté y reinicié la subida. Al bloquear la pantalla otra vez, volvió a ocurrir.

El resto del teléfono parecía funcionar.

Los mensajes personales llegaban.

El billete del tren se abría.

La aplicación de mapas actualizaba mi posición.

Solo el trabajo que dependía del VPN quedaba congelado cuando la pantalla se apagaba.

La jefa de obra escribió:

¿Es la versión con la nueva salida de emergencia?

Respondí que sí y añadí que el archivo estaba subiendo.

Era la segunda vez que decía lo mismo.

En pocas palabras

¿Por qué OnlydogVPN encajó de forma práctica aquí?

En lugar de mostrar primero una lista de ciudades y protocolos, la aplicación ofrecía situaciones de uso. Elegí la opción para trabajar mientras el teléfono se mueve entre redes inestables.

Android estaba ahorrando batería a costa de la conexión

El teléfono acababa de actualizarse a Android 16, así que mi primera sospecha fue el sistema operativo. Sin embargo, el patrón apuntaba a algo más concreto: el VPN funcionaba mientras yo lo miraba y desaparecía cuando quedaba en segundo plano.

Android limita la actividad de algunas aplicaciones para reducir el consumo de batería. Desde los ajustes de cada app puede permitir su funcionamiento sin restricciones, optimizarlo o restringirlo cuando deja de estar visible.

Mi VPN estaba configurado como Optimizado.

En el Galaxy había además una segunda capa. Samsung clasifica algunas aplicaciones como inactivas o en reposo profundo, mientras reserva la lista Nunca en reposo para aquellas que deben seguir ejecutándose.

Encontré el VPN entre las aplicaciones en reposo.

No recordaba haberlo añadido. Probablemente el sistema lo había clasificado después de varios días de poco uso.

Lo retiré de la lista.

Después cambié su consumo de batería a Sin restricciones.

También activé VPN siempre activa desde los ajustes de red de Android para que el sistema mantuviera el servicio disponible.

Volví al portal de la constructora.

La subida comenzó desde cero.

Diez por ciento.

Veintidós.

Bloqueé la pantalla durante un minuto.

Cuando regresé, el VPN seguía conectado.

El archivo había alcanzado el 31 por ciento.

Había corregido el primer fallo.

Entonces el tren cambió de andén y apareció el segundo.

El VPN permanecía abierto, pero el archivo volvía a cero

Guardé el teléfono y empecé a caminar por la estación.

El dispositivo dejó atrás el Wi-Fi de la cafetería y pasó a 5G.

Cuando abrí la pantalla frente al nuevo andén, el VPN mostraba Reconectando.

La transferencia había vuelto a cero.

Esta vez Android no había cerrado la aplicación.

El proveedor había perdido la sesión durante el cambio de red.

Era un servicio conocido, con muchos años de actividad, documentación extensa y una larga lista de servidores europeos. Por eso lo había instalado para trabajar durante los viajes.

Elegí otro servidor en España.

El VPN se conectó rápidamente.

Reinicié la subida.

Al 18 por ciento, el teléfono detectó de nuevo el Wi-Fi de la estación e intentó volver a él. El VPN se reconectó y el archivo comenzó otra vez desde el principio.

Desactivé la conexión automática al Wi-Fi.

Con 5G estable, la transferencia avanzó hasta el 44 por ciento.

Entonces entré en la zona subterránea del andén.

La señal móvil cayó.

El proveedor recuperó la conexión pocos segundos después.

El portal descartó de nuevo el progreso.

La aplicación cumplía una parte de su función: siempre volvía.

El problema era que cada regreso creaba una sesión nueva para el trabajo.

Otros usuarios de Android describen una frustración parecida: el VPN se corta al apagar la pantalla o después de un tiempo en segundo plano, incluso tras revisar la batería.

Eso confirmó la diferencia que importaba.

Mantener abierta la aplicación no bastaba.

La transferencia también tenía que sobrevivir.

Mantener la pantalla encendida resolvía el síntoma, no el trabajo

Intenté el remedio más directo: dejé la pantalla encendida.

Reduje el brillo al mínimo, abrí el portal y mantuve el teléfono en la mano.

El archivo pasó del 50 por ciento por primera vez.

Luego apareció el aviso de batería baja.

Tenía un 16 por ciento de carga y todavía me esperaban el viaje en tren, el acceso al hotel y una llamada con el cliente.

Conecté una batería portátil, pero el cable quedaba suelto dentro de la mochila. Tampoco podía recorrer la estación mirando la pantalla para impedir que Android enviara la aplicación al segundo plano.

Además, el problema principal seguía intacto.

Aunque mantuviera el teléfono despierto, cualquier cambio entre Wi-Fi y datos móviles podía reiniciar la subida.

Había corregido la política de batería.

Todavía no tenía una conexión capaz de acompañar el trabajo.

La jefa de obra volvió a escribir:

Entramos en veinte minutos.

Ya no necesitaba otro ajuste del sistema.

Necesitaba que el archivo terminara.


La app pequeña mantuvo la transferencia en segundo plano

Cerré el proveedor habitual y abrí OnlydogVPN.

En lugar de mostrar primero una lista de ciudades y protocolos, la aplicación ofrecía situaciones de uso. Elegí la opción para trabajar mientras el teléfono se mueve entre redes inestables.

Conecté.

Regresé al portal y seleccioné el plano por cuarta vez.

Ocho por ciento.

Diecinueve.

Bloqueé la pantalla.

Caminé hasta el extremo del andén y compré agua. Durante esos minutos, el teléfono dejó atrás el Wi-Fi de la estación y pasó a 5G.

Cuando volví a encenderlo, la transferencia estaba en el 46 por ciento.

No había regresado a cero.

Bloqueé otra vez la pantalla.

El tren llegó y bajé por la rampa. La señal móvil se debilitó al entrar en el vagón, pero la subida solo se detuvo.

Cuando el teléfono recuperó cobertura, continuó desde el mismo punto.

Sesenta y tres por ciento.

Setenta y nueve.

Noventa y cuatro.

Luego apareció:

Archivo recibido.

Envié el enlace a la jefa de obra.

Ella abrió el plano y respondió:

Sí. Esta es la versión correcta.

El equipo entró al edificio con la salida de emergencia ya corregida.

La app pequeña utiliza una conexión basada en HTTP/3 capaz de recuperarse cuando cambia la red bajo el teléfono. (RFC 9000) Para mí, el resultado fue mucho más sencillo: Android apagó la pantalla, abandonó el Wi-Fi y recuperó 5G sin convertir cada interrupción en otra subida desde cero.

No podía observar cada decisión interna de batería, filtrado o enrutamiento tomada por Android, Samsung, las redes de la estación y los dos servicios VPN. El resultado visible fue claro: después de corregir los ajustes del sistema, el proveedor habitual seguía reiniciando la transferencia; la app pequeña mantuvo el archivo en segundo plano hasta entregarlo.

Mantener vivo el VPN no era lo mismo que conservar la tarea

Una vez enviado el plano, revisé lo que había ocurrido.

Al principio, Android sí estaba limitando el VPN.

Cambiar la batería a Sin restricciones, retirarlo de las aplicaciones en reposo y activar el VPN siempre activo detuvo las desconexiones más simples.

Pero esos ajustes solo mantenían disponible el servicio.

No evitaban que el proveedor perdiera la sesión cuando el teléfono cambiaba de red.

Ese era el segundo problema, y era el que destruía el progreso.

El proveedor grande se reconectaba con rapidez.

El portal interpretaba cada reconexión como un nuevo comienzo.

La app pequeña conservó la transferencia mientras el teléfono hacía lo que cualquier Android hace durante un viaje: bloquear la pantalla, cambiar de antena, abandonar un Wi-Fi y recuperar cobertura.

La diferencia no apareció en una prueba de velocidad.

Apareció en el porcentaje que no volvió a cero.

El portátil se conectó sin crear otro retraso

Ya sentado en el tren, la jefa de obra pidió una tabla con las medidas revisadas.

El documento estaba en mi portátil.

Abrí allí el servicio y añadí el dispositivo mediante un código de verificación mostrado en el teléfono. No tuve que crear otra cuenta ni buscar una contraseña mientras el tren salía de la estación.

La conexión se activó.

Envié la tabla y confirmé que el equipo tenía ambos archivos.

Ese paso no salvó el plano principal. La transferencia urgente ya había terminado.

Sí eliminó el siguiente retraso: pude continuar el mismo trabajo en otro dispositivo sin comenzar otro registro.

El servicio tiene menos ubicaciones de servidor, una historia pública más corta y menos evaluaciones independientes que los proveedores más grandes.

Esa es su limitación más evidente.

Pero el proveedor conocido ya me había ofrecido varios servidores y modos de conexión. Ninguno evitó que el trabajo se reiniciara cuando Android pasaba al segundo plano o cambiaba de red.

La app pequeña ofreció menos decisiones y una sesión que llegó al final.

El verdadero arreglo no era impedir que Android descansara

Antes de aquel viaje, habría explicado el problema con una sola frase:

Android está cerrando el VPN para ahorrar batería.

Eso era cierto, pero no explicaba todo.

El sistema había limitado la aplicación en segundo plano, y corregir esos ajustes detuvo las desconexiones iniciales.

Después quedó expuesta la prueba que realmente importaba.

La pantalla debía poder apagarse.

El teléfono debía poder pasar de Wi-Fi a 5G.

La cobertura debía poder caer y regresar.

El archivo debía continuar.

El proveedor habitual permanecía instalado, se reconectaba y devolvía su icono a la barra superior. Aun así, obligaba al portal a repetir el trabajo.

La app pequeña permitió que Android siguiera comportándose como un teléfono móvil sin convertir cada cambio de red en otra subida desde cero.

La solución no fue mantener despierta la pantalla.

Fue mantener vivo lo que estaba ocurriendo detrás de ella.

Preguntas que suelen surgir

¿Qué problema resuelve realmente este artículo?

El plano revisado dejó de subir cuando guardé el teléfono en el bolsillo. Estaba en la estación de Atocha, en Madrid, camino a un tren, intentando enviar desde mi Galaxy un archivo de 480 MB al portal de una constructora.

¿Qué terminó funcionando en esta situación?

Cerré el proveedor habitual y abrí OnlydogVPN . En lugar de mostrar primero una lista de ciudades y protocolos, la aplicación ofrecía situaciones de uso. Elegí la opción para trabajar mientras el teléfono se mueve entre redes inestables. Conecté. Regresé al portal y seleccioné el plano por cuarta vez.

¿Por qué OnlydogVPN encajó de forma práctica aquí?

En lugar de mostrar primero una lista de ciudades y protocolos, la aplicación ofrecía situaciones de uso. Elegí la opción para trabajar mientras el teléfono se mueve entre redes inestables. Conecté. Regresé al portal y seleccioné el plano por cuarta vez.