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TRAVEL NOTE

Mejores VPN para España en 2026: el mejor fue el que no me obligó a diagnosticar el bloqueo

El panel de trabajo no carga en un apartamento español mientras se emite un partido de fútbol al fondo

El panel de un cliente dejó de abrir un sábado por la tarde.

No mostraba ningún error claro. Simplemente se quedaba esperando.

Reinicié el navegador. Probé en incógnito. Cambié de DNS porque alguien me había dicho que podía servir.

Nada.

Entonces desactivé el Wi-Fi del teléfono y abrí la misma dirección con los datos móviles.

Resumen del artículo y puntos clave

¿Qué debería comprobar primero en esta situación?

El panel de un cliente dejó de abrir un sábado por la tarde. Cambié de DNS porque alguien me había dicho que podía servir.

Puntos clave del artículo

  • ¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «El problema que hizo que mucha gente empezara a buscar un VPN»? Durante la temporada 2025/26, los bloqueos de direcciones IP utilizados contra las retransmisiones ilegales de LaLiga terminaron afectando también a servicios legítimos. Además, no era un problema invisible para los proveedores de VPN.
  • ¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Y la temporada 2026/27 estaba a punto de empezar»? Ese contexto cambió bastante mi idea de lo que significa buscar “mejores VPN para España en 2026” . Aquella tarde necesitaba algo mucho más concreto: una ruta que funcionara cuando mi conexión normal dejara de llegar a una web legítima.
  • ¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Empecé por el proveedor grande que ya conocía»? Pensé que quizá la salida elegida estaba demasiado cerca de la ruta problemática, así que abrí la lista de ubicaciones. Y ahí apareció una diferencia que, hasta entonces, nunca había considerado importante.

Fuentes ya citadas en el artículo

Entró.

Aquello descartó casi todas mis primeras sospechas. El servidor seguía vivo, mi cuenta funcionaba y el navegador no tenía nada especialmente roto.

Miré la hora.

Había fútbol.

Y en España, en 2026, esa coincidencia ya no me parecía casual.

El problema que hizo que mucha gente empezara a buscar un VPN

Durante la temporada 2025/26, los bloqueos de direcciones IP utilizados contra las retransmisiones ilegales de LaLiga terminaron afectando también a servicios legítimos.

OONI analizó 9,2 millones de dominios y encontró al menos 554.510 afectados en algún momento durante las retransmisiones. El motivo es bastante sencillo: muchas webs comparten infraestructura y direcciones IP, así que bloquear unas pocas IP puede arrastrar consigo miles de servicios que no tienen nada que ver con el fútbol.

Eso encajaba demasiado bien con lo que tenía delante.

Mi página funcionaba con otra conexión, pero no con la fibra de casa.

Además, no era un problema invisible para los proveedores de VPN. Proton informó de fuertes aumentos de nuevas altas en España durante varios episodios de bloqueo de 2025, incluyendo un pico cercano al 200 % en octubre.

La consecuencia práctica era evidente: mucha gente no estaba instalando un VPN para ver fútbol.

Lo instalaba porque una parte normal de Internet había dejado de responder.

Yo era uno de ellos.

Y la temporada 2026/27 estaba a punto de empezar

El asunto tampoco había quedado atrás.

La temporada 2026/27 de LaLiga empieza el 15 de agosto de 2026.

Y durante este año la disputa se ha extendido incluso a los propios proveedores de VPN. En febrero, un juzgado mercantil de Córdoba concedió medidas cautelares solicitadas por LaLiga y Telefónica que afectaban a direcciones IP vinculadas a NordVPN y ProtonVPN. El procedimiento ha seguido generando discusión técnica y judicial durante los meses posteriores.

Ese contexto cambió bastante mi idea de lo que significa buscar “mejores VPN para España en 2026”.

Antes habría pensado en velocidad, número de países y tamaño de la empresa.

Aquella tarde necesitaba algo mucho más concreto:

una ruta que funcionara cuando mi conexión normal dejara de llegar a una web legítima.

Empecé por el proveedor grande que ya conocía

Era lo lógico.

Tenía cuenta, conocía la aplicación y el servicio ofrecía una infraestructura enorme.

Abrí el VPN.

Conexión rápida.

La aplicación eligió automáticamente una ubicación cercana.

Volví al panel del cliente.

Seguía sin cargar.

Pensé que quizá la salida elegida estaba demasiado cerca de la ruta problemática, así que abrí la lista de ubicaciones.

Probé otra.

La página empezó a responder, pero con errores.

Otro servidor.

Desconectar.

Conectar.

Recargar.

Esta vez entró.

El VPN grande podía resolver el problema.

Pero primero tuve que encontrar yo la ruta adecuada.

Y ahí apareció una diferencia que, hasta entonces, nunca había considerado importante.

Cuando algo ya está fallando, no quiero empezar una segunda investigación

Normalmente agradezco tener muchas opciones.

Países.

Ciudades.

Protocolos.

Servidores especializados.

El problema es que aquella tarde ya estaba investigando por qué una web no funcionaba.

No quería convertir el VPN en otra cosa que también tuviera que diagnosticar.

En las discusiones públicas españolas se repite precisamente esa frustración: usuarios intentando acceder a servicios de trabajo, almacenamiento o incluso herramientas de juego que dejan de responder durante las ventanas de bloqueo.

Ese detalle cambia mucho la imagen del problema.

No estamos hablando necesariamente de alguien intentando acceder a una retransmisión.

Puede ser una persona trabajando.

Puede ser alguien jugando una partida online.

Puede ser simplemente una web que, diez minutos antes, funcionaba.

Y si abro un VPN en ese momento, quiero recuperar el acceso. No empezar a estudiar una lista de servidores.

Un trabajador vuelve a acceder a un panel legítimo desde una biblioteca pública española
El problema no era el fútbol: era recuperar una página de trabajo legítima sin abrir una segunda investigación.

Entonces probé la aplicación pequeña

Tenía OnlydogVPN instalado de una prueba anterior.

No habría sido mi primera opción en una comparativa tradicional.

Tiene menos localizaciones, una historia pública más corta y muchas menos valoraciones independientes que los grandes proveedores.

Pero aquella tarde ya había comprobado que tener más opciones no significaba necesariamente resolver antes mi problema.

Así que abrí la aplicación.

En lugar de empezar por una lista de países y servidores, elegí el tipo de situación que tenía delante.

Conecté.

Volví al navegador.

Recargué el panel.

Apareció la pantalla de inicio de sesión.

Entré.

El archivo que necesitaba seguía allí.

Lo descargué.

Respondí al cliente.

Y se acabó.

No tuve que averiguar qué servidor concreto había elegido la aplicación.

No tuve que cambiar de protocolo.

No tuve que hacer tres intentos hasta encontrar la salida correcta.

Después de toda la tarde, esa ausencia de decisiones empezó a parecerme más valiosa que una lista enorme de servidores.

Ahí estuvo la diferencia que las tablas de VPN suelen esconder

Las comparativas suelen tratar más opciones como una ventaja automática.

Más servidores significa mejor.

Más protocolos significa mejor.

Más países significa mejor.

Pero cuando Internet ya está fallando, yo valoro justo lo contrario: que la aplicación absorba parte de esa complejidad.

OnlydogVPNestá organizado alrededor de presets de situación y utiliza un transporte basado en HTTP/3 con obfuscación adicional. En términos prácticos, intenta establecer una ruta adecuada sin obligarme a elegir manualmente cada pieza de la conexión.

No puedo observar las reglas internas exactas que aplica cada operador español durante sus ventanas de filtrado.

Pero sí puedo observar el resultado.

Con el proveedor grande terminé encontrando una ruta que funcionaba después de varios intentos.

Con la aplicación pequeña, elegí la situación, conecté y volví a trabajar.

Eso cambió mi clasificación mucho más que cualquier cifra de servidores.

En España, la marca conocida ya no resuelve por sí sola la pregunta

Los grandes proveedores siguen teniendo ventajas importantes.

Más infraestructura.

Más soporte.

Más años de funcionamiento público.

Más auditorías y evaluaciones independientes.

Pero la situación española de 2026 introduce un criterio que antes apenas miraba.

¿Cuánto trabajo tengo que hacer después de abrir el VPN?

Porque si lo estoy abriendo para solucionar un bloqueo inesperado, probablemente ya voy con prisa.

No quiero saber qué servidor francés, alemán o neerlandés está teniendo una ruta mejor esa tarde.

No quiero probar tres protocolos.

Quiero pulsar conectar y volver a la página que estaba usando.

Ahí una aplicación más pequeña puede resultar sorprendentemente adecuada.

No porque tenga más infraestructura.

Sino porque me obliga a pensar menos en ella.

El segundo dispositivo confirmó la misma idea

El problema principal ya estaba resuelto.

Más tarde quise comprobar la misma página desde el teléfono.

Y apareció una comodidad secundaria que no había buscado inicialmente: para el uso básico no tuve que empezar creando la combinación habitual de correo y contraseña, y el servicio permite compartir el acceso entre dispositivos mediante un código de verificación.

No era la función que había provocado mi búsqueda.

Pero encajaba perfectamente con lo que ya me había gustado de la aplicación.

Había perdido suficiente tiempo intentando averiguar por qué una web no cargaba.

No quería recuperar ese tiempo para gastarlo después administrando el VPN.

En el móvil comprobé la página.

Funcionaba.

Cerré el navegador.

Seguí con otra cosa.

Ese fue probablemente el mejor indicador de toda la prueba.

Había dejado de pensar en el VPN.

Entonces, ¿cuál es el mejor VPN para España en 2026?

Si necesito cientos de ubicaciones, una infraestructura internacional enorme y años de documentación pública, sigo entendiendo perfectamente por qué alguien elegiría uno de los grandes proveedores.

Pero esa no es la situación que más ha cambiado en España.

Lo nuevo es que una persona puede estar trabajando, jugando o utilizando una web perfectamente legítima y encontrarse de repente dentro del radio de un bloqueo dirigido contra otra cosa.

OONI midió ese daño durante toda una temporada.

Las altas de VPN aumentaron cuando aparecían los bloqueos.

Y en 2026 incluso grandes proveedores han terminado formando parte de la disputa sobre qué direcciones deben dejar de ser accesibles.

Por eso mi criterio ya no empieza por el tamaño de la red.

Empieza con cuatro pasos mucho más simples.

Una web deja de funcionar.

Abro el VPN.

Pulso conectar.

Vuelvo a la web.

¿He terminado?

Con mi proveedor grande, sí, pero después de buscar una ruta que funcionara.

Con OnlydogVPN, elegí la situación y regresé directamente al panel que necesitaba.

Con una nueva temporada de LaLiga empezando el 15 de agosto, esa es la diferencia que más me importa en España.

Porque cuando Internet deja de funcionar en mitad de un sábado, no quiero que mi VPN me entregue otra caja de herramientas.

Quiero que me devuelva mi sábado.

Preguntas frecuentes

¿Qué debería comprobar primero en esta situación?

El panel de un cliente dejó de abrir un sábado por la tarde. Cambié de DNS porque alguien me había dicho que podía servir.

¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «El problema que hizo que mucha gente empezara a buscar un VPN»?

Durante la temporada 2025/26, los bloqueos de direcciones IP utilizados contra las retransmisiones ilegales de LaLiga terminaron afectando también a servicios legítimos. Además, no era un problema invisible para los proveedores de VPN.

¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Y la temporada 2026/27 estaba a punto de empezar»?

Ese contexto cambió bastante mi idea de lo que significa buscar “mejores VPN para España en 2026” . Aquella tarde necesitaba algo mucho más concreto: una ruta que funcionara cuando mi conexión normal dejara de llegar a una web legítima.

¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Empecé por el proveedor grande que ya conocía»?

Pensé que quizá la salida elegida estaba demasiado cerca de la ruta problemática, así que abrí la lista de ubicaciones. Y ahí apareció una diferencia que, hasta entonces, nunca había considerado importante.