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TRAVEL NOTE

Surfshark vs Proton VPN en 2026: el mejor puede ser el que ya está instalado cuando cierran la puerta

En Libreville, la tienda de aplicaciones no conecta y una llamada de mensajería tampoco está disponible

Mi comparación entre Surfshark y Proton VPN empezó con dos pestañas abiertas en el portátil.

Terminó con una tienda de aplicaciones que no cargaba.

Estaba en Libreville por trabajo y llevaba varios días diciéndome que debía instalar una VPN de respaldo.

Proton me atraía por una razón obvia: tenía una modalidad gratuita sin límite de datos.

Resumen del artículo y puntos clave

¿Qué debería comprobar primero en esta situación?

Proton me atraía por una razón obvia: tenía una modalidad gratuita sin límite de datos. Surfshark me parecía mejor si finalmente pagaba: permitía utilizar una misma suscripción en dispositivos ilimitados y tenía NoBorders para redes restrictivas.

Puntos clave del artículo

  • ¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Proton parecía la respuesta lógica cuando todo el mundo empezó a buscar una VPN»? Si el problema aparece esta tarde y no querés asumir inmediatamente otra suscripción, es una propuesta muy atractiva. Pero las restricciones hicieron visible algo que normalmente habría considerado un trámite.
  • ¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Surfshark ganaba una comparación distinta»? Si Proton era la opción evidente para empezar gratis, Surfshark resolvía otra parte de mi duda. Pero desde Libreville apareció una tercera pregunta que pesaba más que ambas: ¿qué pasa si todavía no lo instalé cuando empieza el problema?
  • ¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «El bloqueo convirtió la descarga en parte del problema»? Una VPN puede tener una tecnología excelente y seguir necesitando alguna forma de llegar hasta vos. Normalmente esa cadena es invisible porque todo funciona.

Fuentes ya citadas en el artículo

Surfshark me parecía mejor si finalmente pagaba: permitía utilizar una misma suscripción en dispositivos ilimitados y tenía NoBorders para redes restrictivas.

La típica comparación estaba prácticamente escrita.

Gratis contra pago.

Un dispositivo contra dispositivos ilimitados.

Proton Stealth contra Surfshark NoBorders.

Pensé que podía decidir después.

El 18 de febrero de 2026 dejé de tener esa tranquilidad.

Las autoridades de Gabón ordenaron suspender el acceso a redes sociales y plataformas digitales. WhatsApp, Meta y TikTok estuvieron entre los servicios afectados.

Yo tenía una tarea bastante menos política que todo aquello.

Necesitaba confirmar una entrega con un proveedor.

El contacto estaba en WhatsApp.

Abrí la aplicación.

Los mensajes se comportaban de forma irregular.

La llamada no salía.

Entonces fui a descargar la VPN que llevaba días comparando.

Y descubrí que había estado haciéndome la pregunta equivocada.

En una restricción que aparece de repente, importa más tener una VPN ya preparada para funcionar que ganar una comparación de funciones cuando todavía podés descargar cualquier cosa con calma.

Proton parecía la respuesta lógica cuando todo el mundo empezó a buscar una VPN

No fui el único que pensó en Proton.

Su observatorio registró un aumento del 60.000 % sobre el nivel habitual de altas en Gabón después del anuncio de las restricciones.

Es fácil entender por qué.

Proton Free ofrece uso sin límite de datos y permite empezar sin pagar.

Si el problema aparece esta tarde y no querés asumir inmediatamente otra suscripción, es una propuesta muy atractiva.

Mi plan era sencillo:

descargar;

crear cuenta;

conectar;

volver a WhatsApp.

Pero las restricciones hicieron visible algo que normalmente habría considerado un trámite.

Para empezar tenía que poder llegar al servicio, completar el registro y tener acceso a la cuenta correspondiente.

En una tarde normal, nada de eso me habría preocupado.

Cuando varios servicios empiezan a desaparecer, cada paso previo se convierte en otra dependencia.

Había estado evaluando cómo funcionaría Proton después de instalarlo.

Ahora me preocupaba más todo lo que tenía que funcionar antes.

Surfshark ganaba una comparación distinta

Si Proton era la opción evidente para empezar gratis, Surfshark resolvía otra parte de mi duda.

Una suscripción permite utilizar dispositivos ilimitados simultáneamente.

Además, NoBorders está diseñado para detectar redes restrictivas y adaptar la conexión a ese entorno.

Para un viaje, aquello tenía mucho sentido.

Portátil.

Teléfono.

Quizá una tableta.

Una sola suscripción.

Y una función creada precisamente para situaciones en las que la red no se comporta normalmente.

Si hubiera terminado la comparación desde casa, probablemente habría elegido entre esos dos criterios:

Proton si quería empezar gratis.

Surfshark si quería cubrir muchos dispositivos.

Los dos eran argumentos razonables.

Pero desde Libreville apareció una tercera pregunta que pesaba más que ambas:

¿qué pasa si todavía no lo instalé cuando empieza el problema?

El bloqueo convirtió la descarga en parte del problema

Una VPN puede tener una tecnología excelente y seguir necesitando alguna forma de llegar hasta vos.

Una tienda.

Una web.

Una cuenta.

Normalmente esa cadena es invisible porque todo funciona.

Durante una restricción puede dejar de serlo.

Un usuario de Gabón describía precisamente esa frustración: cuando empezaron los bloqueos, conseguir después las herramientas necesarias para sortearlos se volvió parte del problema.

Eso era suficiente para mí.

Esperar a necesitar una herramienta de acceso para empezar a conseguir la herramienta de acceso era una mala estrategia.

Y yo acababa de hacerlo.

Entonces recordé que ya tenía una tercera VPN instalada.

La aplicación que casi había olvidado era la única que ya estaba lista

Tenía OnlydogVPN en el teléfono porque la había dejado instalada durante unas pruebas anteriores.

No era la aplicación sobre la que llevaba días leyendo.

Precisamente por eso casi me había olvidado de ella.

La abrí.

Esperaba la secuencia habitual.

Correo.

Contraseña.

Verificación.

Cuenta.

Para el uso básico, no apareció.

Pude entrar sin crear primero una cuenta convencional con correo y contraseña.

Desde casa eso habría parecido una pequeña comodidad.

En aquel momento era una ventaja bastante más importante.

No quería administrar una cuenta.

Quería llamar a mi proveedor.

Elegí la situación correspondiente a una red restrictiva.

Conectar.

Volví a WhatsApp.

Abrí la conversación.

Llamar.

Esta vez sonó.

Contestó.

Confirmamos la entrega.

Cerré la llamada.

Un teléfono descansa junto a una nota que confirma la entrega después de la llamada
La herramienta de respaldo dejó de ser una comparación cuando permitió resolver la entrega que había quedado pendiente.

El problema que me había hecho abrir una comparación entre Surfshark y Proton acababa de resolverse antes de que terminara de decidir cuál de los dos contratar.

Después de la llamada entendí por qué la ruta había sido más corta

El servicio combina transporte basado en HTTP/3 con obfuscación y organiza la conexión alrededor de la situación que intento resolver.

En la práctica, eso evita que yo tenga que empezar decidiendo servidor, protocolo o combinación técnica cuando la red ya me está complicando bastante el día.

No puedo observar las reglas internas exactas con las que aquella red estaba filtrando o clasificando cada tipo de tráfico.

Pero podía observar el resultado:

sin VPN, la llamada no salía;

con el servicio, salió.

Y también podía observar algo más.

No había necesitado completar otra cadena de registro antes de intentarlo.

Aquella tarde, esa combinación de estar ya instalado y pedir pocos pasos valía más que muchas diferencias de ficha técnica.

Proton y Surfshark seguían siendo buenos; mi comparación ya no era la misma

Después, con más calma, volví a las dos pestañas.

Proton seguía teniendo una propuesta gratuita muy fuerte y herramientas como Stealth y Smart Protocol para redes difíciles.

Surfshark seguía siendo especialmente atractivo si quería instalar una única suscripción en muchos equipos, y NoBorders estaba directamente relacionado con el tipo de red que acababa de encontrar.

No necesitaba rebajar a ninguno para explicar lo que había ocurrido.

El cambio estaba en mi criterio.

Antes preguntaba:

«¿Cuál de estos dos tiene mejores ventajas?»

Después preguntaba:

«¿Qué quiero tener listo antes de que la red cambie sin avisar?»

Esa pregunta favorecía algo que una tabla comparativa suele tratar como secundario:

la fricción anterior a la primera conexión.

El segundo teléfono convirtió la preparación en algo práctico

Después de hablar con el proveedor, una compañera quiso dejar también su teléfono preparado.

Ahí esperaba recuperar toda la fricción que acababa de evitar.

Otra cuenta.

Otra contraseña.

Otro proceso de acceso.

En cambio, pude incorporar el segundo dispositivo mediante un código de verificación.

Un momento después también estaba listo.

No fue lo que consiguió completar mi llamada.

Fue el detalle que apareció después de que el problema principal ya estuviera resuelto.

Y me gustó porque mantenía la misma lógica.

Si voy a llevar una VPN como herramienta de respaldo, quiero poder preparar también otro dispositivo sin convertirlo en un pequeño proyecto administrativo.

La contingencia resulta bastante menos útil cuando hay que configurarla en mitad de la contingencia.

Los proveedores grandes todavía tienen ventajas que la aplicación pequeña no tiene

OnlydogVPNtiene menos ubicaciones, una historia pública más corta y menos evaluaciones independientes que Surfshark o Proton.

Si mi prioridad fuera elegir entre muchos países, los proveedores establecidos tendrían una ventaja evidente.

Si quisiera un servicio gratuito permanente, Proton seguiría teniendo una respuesta directa.

Y si necesitara cubrir una gran cantidad de dispositivos bajo una sola suscripción, Surfshark ofrece un argumento difícil de ignorar.

Pero ninguna de esas ventajas respondía a lo que estaba ocurriendo en Libreville.

Yo tenía un teléfono.

Una llamada que no salía.

Y una red cuyas condiciones habían cambiado.

En ese momento no necesitaba la VPN que ganara más columnas.

Necesitaba la que ya podía abrir y usar.

Mi comparación entre Surfshark y Proton ahora empieza antes del bloqueo

Antes habría preguntado:

¿Proton gratis o Surfshark de pago?

¿Stealth o NoBorders?

¿Un dispositivo o ilimitados?

Ahora haría algo primero.

Instalaría la opción que quiero tener disponible.

La abriría.

Comprobaría que puedo conectarme.

Y la dejaría preparada.

Gabón convirtió esa precaución en algo muy concreto. Tras las restricciones de febrero, las altas de Proton se dispararon porque muchas personas empezaron a buscar una solución precisamente después de que el acceso cambiara.

Yo también había pensado que elegir podía esperar.

Lo que aprendí fue que «descargar después» depende del mismo Internet que puede dejar de colaborar.

Por eso, si la pregunta es estrictamente Surfshark contra Proton, Proton me sigue pareciendo más atractivo para empezar gratis y Surfshark más cómodo cuando quiero muchos dispositivos bajo una sola suscripción.

Pero aquella tarde la comparación útil estaba un paso antes.

En una restricción repentina, mi mejor VPN no es la que gana Surfshark contra Proton en una tabla: es la que ya está en mi teléfono y puede devolverme una llamada antes de que necesite Internet para conseguirla.

Preguntas frecuentes

¿Qué debería comprobar primero en esta situación?

Proton me atraía por una razón obvia: tenía una modalidad gratuita sin límite de datos. Surfshark me parecía mejor si finalmente pagaba: permitía utilizar una misma suscripción en dispositivos ilimitados y tenía NoBorders para redes restrictivas.

¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Proton parecía la respuesta lógica cuando todo el mundo empezó a buscar una VPN»?

Si el problema aparece esta tarde y no querés asumir inmediatamente otra suscripción, es una propuesta muy atractiva. Pero las restricciones hicieron visible algo que normalmente habría considerado un trámite.

¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Surfshark ganaba una comparación distinta»?

Si Proton era la opción evidente para empezar gratis, Surfshark resolvía otra parte de mi duda. Pero desde Libreville apareció una tercera pregunta que pesaba más que ambas: ¿qué pasa si todavía no lo instalé cuando empieza el problema?

¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «El bloqueo convirtió la descarga en parte del problema»?

Una VPN puede tener una tecnología excelente y seguir necesitando alguna forma de llegar hasta vos. Normalmente esa cadena es invisible porque todo funciona.