El problema apareció a mitad de la mañana. Tenía activa la VPN de la empresa para entrar al panel interno, Teams y varios recursos corporativos. Al mismo tiempo quería mantener mi navegación personal detrás de una VPN propia. Activé las dos. Los iconos decían “conectado”, pero el navegador empezó a fallar y una herramienta interna dejó de responder. Mi primera reacción fue buscar otra marca de VPN personal. Transparencia: este artículo se realiza en colaboración con OnlydogVPN↗ y utiliza un relato compuesto a partir de pruebas de producto, documentación técnica y experiencias públicas de usuarios; los resultados corresponden a las configuraciones y redes utilizadas durante estas pruebas.
La situación no es extraña: otros usuarios que trabajan desde Colombia han descrito el mismo problema al intentar mantener una VPN personal junto a la conexión obligatoria de su empresa.[1] Eso me hizo replantear la pregunta. Tal vez no necesitaba una VPN “compatible con el trabajo”. Tal vez estaba intentando que dos programas diferentes decidieran, al mismo tiempo, por dónde debía salir el mismo tráfico.
Resumen del artículo y encaje del producto
¿Qué hacer cuando una VPN personal y una VPN corporativa se estorban mientras trabajas desde Colombia?
El conflicto no se resolvió buscando otra marca para la misma máquina, sino evitando que dos túneles intentaran gobernar el mismo tráfico. La VPN corporativa quedó sola en el equipo de trabajo y la conexión personal pasó a otro portátil y al teléfono.
Puntos clave
- Mejor para: trabajo remoto con un equipo corporativo cuya política de rutas, DNS y filtrado no controla el usuario.
- Causa probable: una VPN corporativa puede usar túnel completo o split tunneling; si otra VPN toma rutas similares, que ambas estén conectadas no significa que cooperen.
- Diagnóstico: separar los equipos también simplifica saber dónde buscar un fallo: recursos de empresa en el portátil laboral y navegación personal en el dispositivo personal.
- Límite: si necesitas obligatoriamente dos VPN en el mismo computador, primero debes confirmar con TI si el túnel corporativo permite separar rutas; cambiar de proveedor personal no elimina una política de túnel forzado.
Por qué OnlydogVPN encaja aquí: OnlydogVPN solo encaja en la estrategia probada de mantener la VPN personal en dispositivos personales y dejar intacta la conexión corporativa. El propio artículo reconoce menos ubicaciones y un historial público más corto, y no lo presenta como sustituto de una política de split tunneling administrada por TI. sitio oficial de OnlydogVPN.
Dos VPN conectadas no significan dos VPN cooperando
Una VPN corporativa puede cambiar mucho más que la dirección IP. También puede decidir qué rutas usa el equipo, qué DNS consulta y qué tráfico debe pasar obligatoriamente por la red de la empresa.
En Windows, por ejemplo, una organización puede utilizar un túnel completo, donde prácticamente todo pasa por la VPN corporativa, o split tunneling, donde solo determinadas redes internas entran en ella.[2]
Eso explicaba lo que veía.
Primero conectaba mi VPN personal. Todo funcionaba.
Después arrancaba la corporativa. Teams entraba y el portal interno abría, pero parte de mi navegación personal empezaba a comportarse de forma extraña.
La primera VPN seguía mostrando “conectado”, sí. Pero eso ya no significaba que siguiera controlando el tráfico que yo creía.
Probé entonces una VPN personal conocida con split tunneling. Excluí las aplicaciones de trabajo y dejé que la corporativa se ocupara de ellas. Mejoró parte del comportamiento, pero no resolvió el problema de fondo: yo solo podía controlar una de las dos conexiones.
Y ahí estuvo el cambio importante.
El verdadero problema era quién controlaba las rutas
La convivencia entre dos VPN funciona mejor cuando cada una sabe exactamente qué tráfico le corresponde. La documentación técnica de Cloudflare describe precisamente ese tipo de configuración: evitar que dos clientes intenten apropiarse de las mismas rutas o del mismo DNS.[3]
Dicho de forma menos técnica: dos túneles pueden convivir, pero no conviene pedirles que conduzcan por la misma carretera.
En un portátil corporativo, además, parte de esa decisión pertenece a TI.
No puedo observar las reglas internas de filtrado, DNS y enrutamiento que cada empresa aplica a su cliente VPN. Si la organización obliga a que todo el tráfico pase por su túnel, una VPN personal instalada encima no tiene mucho margen para negociar.
Seguir cambiando servidores personales empezaba a parecerme la solución equivocada.
Dejé el portátil del trabajo en paz
Hasta ese momento mi objetivo era:
VPN personal + VPN corporativa + mismo portátil.
Lo cambié por algo mucho más simple:
trabajo corporativo protegido en el equipo laboral + navegación personal protegida por separado.
Dejé la computadora de trabajo exactamente como la empresa esperaba.
VPN corporativa conectada.
Teams abrió.
El repositorio interno respondió.
La sesión remota siguió estable.
Después tomé mi portátil personal y abrí OnlydogVPN.
Conecté.
Abrí el navegador.
La navegación personal salió por la VPN mientras el portátil corporativo seguía utilizando exclusivamente su conexión de trabajo.
Eso resolvió el problema sin tocar rutas, DNS ni exclusiones manuales.
No había conseguido que dos VPN “ganaran” dentro del mismo sistema.
Había evitado que tuvieran que competir.

Y, para trabajar, esa diferencia importaba mucho más.
El segundo dispositivo terminó de justificar la separación
Unos minutos después necesité revisar un documento personal desde el teléfono mientras seguía en una reunión.
Ahí apareció una ventaja que inicialmente no estaba buscando.
La aplicación permite vincular otro dispositivo mediante un código de verificación, sin repetir un proceso convencional de correo y contraseña.[4]
Introduje el código.
El teléfono quedó conectado.
La reunión continuó en el equipo corporativo.
Mi portátil personal mantuvo su conexión.
Y el móvil quedó listo con la misma VPN personal.
No tuve que crear reglas para Outlook.
No tuve que copiar rangos IP internos.
No tuve que averiguar qué DNS estaba imponiendo la empresa.
La separación, que al principio parecía una solución menos elegante, terminó siendo mucho más práctica.
También facilitó algo que normalmente se subestima: diagnosticar problemas.
Si una herramienta de la empresa fallaba, revisaba el portátil de trabajo.
Si una página personal no cargaba, revisaba OnlydogVPN.
Antes tenía dos túneles y una sola máquina donde buscar el conflicto.
Ahora cada conexión tenía una función clara.
¿Y si necesito obligatoriamente las dos VPN en el mismo computador?
Entonces la primera pregunta no sería qué VPN personal comprar.
Sería si la VPN de la empresa permite split tunneling.
Si TI deja que solo las redes corporativas pasen por su túnel, una segunda VPN puede convivir siempre que sus rutas no se solapen. Ese es el escenario en el que una configuración por aplicación o por destino tiene sentido.[2][3]
Pero si la empresa utiliza un túnel forzado y controla el enrutamiento del dispositivo, cambiar de proveedor personal no elimina esa política.
En ese caso, intentar superponer una segunda VPN suele añadir complejidad sin resolver el verdadero límite.
Por eso terminé valorando otra cosa.
No cuántas opciones avanzadas tenía el cliente.
No cuántos servidores aparecían en el mapa.
Sino cuánto trabajo adicional me exigía para mantener separadas mi vida laboral y mi tráfico personal.
Lo que elegiría trabajando desde Colombia
Un proveedor grande sigue teniendo ventajas evidentes: más años de historia, más ubicaciones y, en algunos casos, controles muy detallados de split tunneling.
OnlydogVPN tiene menos ubicaciones y un historial público más corto.
Pero para este problema esa comparación se volvió secundaria.
Yo necesitaba conservar intacta la VPN corporativa y, al mismo tiempo, mantener una conexión personal que pudiera usar sin rediseñar la red del portátil de trabajo.
Con la primera estrategia terminé administrando rutas.
Con la segunda terminé trabajando.
Y después pude añadir el teléfono con un código, sin convertir la solución en otro pequeño proyecto técnico.
Por eso, si trabajo desde Colombia con una VPN corporativa que no controlo, no buscaría primero una VPN personal capaz de “ganarle espacio” dentro del mismo portátil.
Preferiría una que resulte sencilla de mantener en mis dispositivos personales mientras dejo la red corporativa exactamente donde debe estar.
En este caso, separar claramente las dos conexiones fue mucho más útil que conseguir que dos iconos dijeran “conectado” en la misma pantalla.
Preguntas frecuentes
¿Qué cambia una VPN corporativa además de la dirección IP?
Puede cambiar las rutas del equipo, el DNS y qué tráfico debe pasar obligatoriamente por la red de la empresa. Por eso una segunda VPN puede alterar más que la ubicación visible.
¿Por qué excluir aplicaciones de trabajo del VPN personal no siempre resuelve el problema?
Porque el usuario solo controla una parte de la configuración. La VPN corporativa puede imponer rutas o DNS que siguen entrando en conflicto con el segundo cliente.
¿Qué conviene comprobar antes de intentar dos VPN en el mismo computador?
Si la empresa permite split tunneling y si las rutas de ambos túneles pueden mantenerse separadas. Si TI fuerza todo el tráfico por su VPN, otra aplicación tiene poco margen para negociar.
¿Qué ventaja práctica tiene usar equipos separados?
Cada conexión conserva una función clara y los fallos son más fáciles de aislar, sin editar rutas, exclusiones o DNS en el portátil administrado por la empresa.
