Cuaderno de viaje
Internet, trayectos y trabajo lejos de casa
Notas de viaje

¿Qué router de viaje conviene para compartir una VPN en hoteles y apartamentos de Tailandia? El Beryl AX me resultó más útil cuando dejé de pedirle que hiciera todo

Un router de viaje sigue encendido mientras una videollamada queda detenida en un hotel de Bangkok.

El router seguía emitiendo Wi-Fi. Mi videollamada no.

Yo estaba en un hotel de Bangkok con cuatro aparatos sobre la mesa: portátil; teléfono; tableta; un pequeño dispositivo de streaming.

Había comprado un router de viaje precisamente para no conectar los cuatro, uno por uno, a cada Wi-Fi de hotel o apartamento durante varias semanas en Tailandia.

La idea parecía impecable. El router se conecta una vez. Todos mis dispositivos conocen siempre la misma red. La VPN funciona en el router.

Todo sale protegido. Fin del problema. Hasta que el Wi-Fi del hotel desapareció durante una reunión. Mi teléfono seguía teniendo 5G.

El router seguía encendido. Pero todo lo que estaba detrás del túnel VPN se quedó esperando. La llamada. El documento compartido.

La tableta. Todo. Fue entonces cuando mi pregunta cambió. Ya no quería saber cuál era el router de viaje con la cifra más grande de Wi-Fi.

Quería saber cuál podía sobrevivir mejor a la realidad de viajar por Tailandia:

hotel hoy, apartamento mañana, Ethernet cuando existe y datos móviles cuando el Wi-Fi decide rendirse.

Resumen del artículo y encaje del producto

¿Conviene poner toda la VPN en un router de viaje cuando varios dispositivos cambian entre Wi‑Fi, Ethernet y 5G en Tailandia?

No siempre. El router puede encargarse de mantener una red privada conocida, resolver el portal del hotel y cambiar de fuente de Internet, mientras la VPN se ejecuta sólo en los dispositivos que realmente la necesitan. Así se evita convertir un único túnel del router en el punto de fallo de toda la habitación.

Por qué encaja con esta historia

  • Mejor para: viajeros con portátil, teléfono y tableta que cambian de alojamiento y quieren una red local estable sin obligar a todos los aparatos a compartir el mismo túnel.
  • Lo que hizo útil al Beryl AX: su combinación de Ethernet, repetidor Wi‑Fi, tethering USB y Multi‑WAN encajó mejor con hoteles y apartamentos cambiantes que una cifra máxima de velocidad.
  • Por qué OnlydogVPN encajó aquí: se ejecutó directamente en el portátil y el teléfono, dejando al Beryl AX compartir Internet y evitando que una recuperación del túnel del router afectara a todos los dispositivos.
  • Límite importante: si una consola, Smart TV u otro equipo sin aplicación propia debe quedar detrás de la VPN, un proveedor con perfiles de router bien documentados puede ser una opción más adecuada.

Fuentes ya citadas en el texto: las especificaciones oficiales del Beryl AX; la documentación de Multi‑WAN del Beryl AX; la guía de GL.iNet sobre portales cautivos; la información oficial de la Destination Thailand Visa.

Fuente del producto: OnlydogVPN.

En Tailandia, este problema ya no es sólo de turistas con demasiados gadgets

Tailandia lleva tiempo intentando atraer precisamente a personas que se quedan más y trabajan durante el viaje.

La Destination Thailand Visa, o DTV, contempla explícitamente a trabajadores remotos, nómadas digitales y freelancers. Permite entradas múltiples durante cinco años y estancias de hasta 180 días por entrada.

En 2026, además, el país siguió digitalizando la experiencia de los visitantes internacionales. La Thailand Digital Arrival Card continúa siendo obligatoria y la nueva aplicación Thailand Immigration Management entró en fase piloto antes de su lanzamiento previsto para agosto.

Eso encaja bastante bien con el tipo de viajero que yo tenía en mente. No alguien que pasa dos noches en Bangkok con un teléfono. Sino alguien que se instala unas semanas. Hotel.

Condo. Otra ciudad. Portátil de trabajo. Teléfono.

Tableta. Quizá televisión o consola. Y una sola paciencia para configurar redes.

En marzo de 2026, una persona que iba a pasar varios meses en Tailandia planteó públicamente una duda casi idéntica: el apartamento incluía Wi-Fi y Ethernet, pero quería su propio router para conectar todos los dispositivos y utilizar una VPN. Entre las recomendaciones aparecieron precisamente Beryl y Slate de GL.iNet.

Yo había llegado a la misma conclusión. Sólo estaba mirando la característica equivocada.

Al principio pensé que necesitaba el router más potente posible para VPN

Miré modelos como si estuviera comprando un pequeño servidor. Wi-Fi 6. Wi-Fi 7. OpenVPN.

WireGuard. Procesador. Memoria. Cientos de megabits.

El Slate 7 es impresionante sobre el papel: Wi-Fi 7, dos puertos Ethernet de 2,5 Gb y un rendimiento VPN muy superior al de los routers pequeños de generaciones anteriores.

Pero cuanto más pensaba en mi viaje, menos claro veía que mi problema fuera necesitar medio gigabit dentro de un túnel.

El hotel no me daba una conexión perfecta. El apartamento tampoco necesitaba Wi-Fi 7 para una videollamada. Yo necesitaba otra cosa. Necesitaba cambiar de fuente de Internet sin reconstruir mi pequeña red cada vez.

Ahí el Beryl AX empezó a parecer mucho más interesante.

El Beryl AX hacía mejor el trabajo menos espectacular

El Beryl AX es más pequeño y ligero.

Tiene Wi-Fi 6, un puerto WAN de 2,5 Gb y suficiente margen de VPN para un uso de viaje normal.

Pero lo que terminó convenciéndome no fue la cifra de velocidad. Fue cómo puede recibir Internet. Ethernet. Wi-Fi en modo repetidor.

USB tethering desde el teléfono. Módem celular.

Y, mediante Multi-WAN, puede trabajar con más de una conexión y cambiar cuando la principal falla.

Eso sí se parecía a mi viaje. En el apartamento de Chiang Mai tenía cable Ethernet. En Bangkok dependía del Wi-Fi del hotel. En otro alojamiento podía compartir el 5G del teléfono por USB.

El router podía seguir presentando a mis dispositivos exactamente la misma red privada mientras cambiaba lo que había al otro lado.

Ese era el truco que realmente necesitaba. No más velocidad máxima.

Menos reconstrucción.

Un router compacto recibe Ethernet y tethering USB en un apartamento de Chiang Mai.
La red privada puede mantenerse igual aunque cambie la salida entre Ethernet y el teléfono.

El portal del hotel me enseñó que el orden importa

La primera noche cometí otro error. Encendí el router con la VPN ya activa antes de completar el portal cautivo del hotel. El portátil se conectaba perfectamente a mi Wi-Fi privado. El router veía la red del hotel.

Internet no funcionaba. Reinicié. Cambié DNS. Volví a escanear.

Nada. La explicación era bastante más simple. El hotel todavía no había autorizado al router.

Los portales cautivos dejan la conexión a medias hasta que el huésped introduce el número de habitación, acepta condiciones o completa otra autenticación.

Si intento levantar una VPN antes, es como cerrar la puerta con llave antes de haber entrado en la habitación.

GL.iNet recomienda precisamente resolver primero el portal del hotel y activar después la VPN cuando ésta interfiere con la autenticación.

Una discusión pública de junio de 2026 describía el beneficio práctico de usar el router en NAT: el hotel puede verlo como un único dispositivo y, una vez autenticado, todos los aparatos detrás aprovechan esa conexión.

Ahí recordé por qué seguía queriendo llevar un router. Sólo tenía que dejar de convertirlo en responsable de absolutamente todo.

La VPN dentro del router creó un punto único de fallo

Con mi proveedor grande, el túnel en el Beryl AX funcionaba. Y esa es una ventaja real de un servicio con perfiles para router. Portátil. Teléfono.

Tableta. Dispositivo de streaming. Todos podían salir por una sola VPN sin instalar nada más. En un apartamento con Ethernet estable, era comodísimo.

El problema apareció en los hoteles. Cuando el Wi-Fi se debilitaba y el router cambiaba de conexión, el túnel también tenía que recuperarse. Mientras tanto, todos los dispositivos quedaban esperando detrás de la misma puerta. Había centralizado la configuración.

También había centralizado la caída. Ese fue el momento en que mi criterio cambió. Para una consola o un aparato que no admite VPN, compartir un túnel desde el router sigue siendo muy útil.

Para mi portátil y mi teléfono, que sí podían ejecutar sus propias aplicaciones, ya no veía tanta ventaja en obligarlos a depender de ese mismo túnel.

Dejé que el router compartiera Internet y que la VPN protegiera el trabajo

En la siguiente prueba hice algo menos simétrico. Beryl AX conectado al Wi-Fi del hotel. Teléfono preparado como respaldo por USB tethering. La VPN del router, apagada.

En el portátil abrí OnlydogVPN directamente.

Usé la conexión orientada a privacidad y empecé la reunión. A mitad de la llamada, hice que la conexión del hotel se degradara y pasé el acceso al tethering del teléfono. Mi red local no cambió. El portátil seguía conectado al mismo Beryl.

Lo que cambió fue la salida hacia Internet. Esperé el momento que antes me obligaba a reconectar todo. La llamada titubeó. La imagen bajó de calidad.

Después volvió. Seguí compartiendo pantalla. Eso era exactamente lo que quería ver.

El servicio utiliza un transporte basado en HTTP/3 y está diseñado para recuperarse mejor cuando la red cambia o se debilita.

Yo no necesitaba seguir cada paquete. Sólo necesitaba que el salto de Wi-Fi de hotel a móvil no se convirtiera en otra sesión de diagnóstico.

“Compartir una VPN” dejó de significar una sola cosa

Antes del viaje, mi dibujo mental era:

Internet → router → VPN → todos los dispositivos.

Después quedó así:

hotel / Ethernet / 5G → router → mi red privada estable

y, encima:

VPN en los dispositivos que realmente la necesitan.

Parecía menos elegante. Funcionaba mejor.

El router seguía solucionando el problema que justificaba llevarlo: todos mis aparatos conocían una sola red. Un único portal de hotel. Un solo cambio entre Wi-Fi, Ethernet o tethering.

Pero ya no obligaba a que una Smart TV y mi portátil de trabajo compartieran exactamente el mismo túnel.

El portátil podía usar la VPN. La tableta podía quedarse fuera si sólo mostraba documentos. El dispositivo de streaming podía tomar la ruta que necesitara. Era más flexible precisamente porque había dejado de ser perfectamente uniforme.

El teléfono hizo que la segunda ventaja apareciera sola

Cuando terminó la reunión, cogí el móvil. También quería mantener allí una conexión protegida durante el resto del viaje.

En vez de registrar otra cuenta con correo y contraseña, utilicé el código de verificación para añadir el segundo dispositivo.

Código. Conectar. Listo. El Beryl seguía haciendo su trabajo.

Mi Wi-Fi privado continuaba igual.

Y ahora teléfono y portátil podían utilizar la VPN sin depender de que el router mantuviera un único túnel para toda la habitación.

En un viaje largo, ese detalle acabó importándome más que Wi-Fi 7.

Entonces, ¿Beryl AX o Slate 7?

Si mi requisito fuera literalmente:

“Tengo televisores, consolas u otros aparatos sin aplicación VPN y quiero que absolutamente todo salga por un túnel instalado en el router”, el Slate 7 tendría mucho sentido.

Tiene más potencia y bastante más margen para procesar tráfico VPN. Pero para el viaje que yo estaba haciendo por Tailandia elegiría el Beryl AX. No porque sea mejor en términos absolutos. Porque su equilibrio encaja mejor con lo que ocurre fuera de casa.

Es más pequeño. Más ligero. Suficientemente rápido. Acepta Ethernet, repetidor Wi-Fi y tethering.

Y Multi-WAN resuelve el problema que de verdad se repite cuando uno cambia entre hoteles y apartamentos.

La limitación aparece en la VPN.

OnlydogVPN está pensado principalmente alrededor de aplicaciones para dispositivos, no alrededor de un ecosistema de perfiles de router tan amplio como el de los proveedores veteranos.

Si necesito que una consola o cualquier aparato incapaz de instalar una app quede obligatoriamente detrás de la VPN, eso puede inclinar la balanza hacia un servicio con soporte específico para OpenVPN o WireGuard en routers.

Pero con portátil, móvil y tableta, esa desventaja dejó de ser mi problema.

En Tailandia escogería el router por cómo cambia de Internet, no por la cifra más grande de la caja

Después de varias semanas, esa fue la idea que sobrevivió. El Slate 7 puede ser técnicamente más rápido. El Beryl AX puede compartir una VPN instalada en el router. Y un router más barato también puede crear una red privada básica.

Pero hoteles y apartamentos no me dieron un laboratorio.

Me dieron: un portal cautivo; una toma Ethernet; Wi-Fi excelente un día; Wi-Fi saturado al siguiente; y un teléfono con 5G cuando todo lo demás fallaba.

Por eso el Beryl AX terminó siendo mi punto dulce. No por tener la cifra más impresionante. Sino porque podía mantener junta mi pequeña red mientras cambiaba lo que había detrás. Y la VPN dejó de ser una obligación para toda la habitación.

El router compartía la conexión. La aplicación protegía los dispositivos que la necesitaban. Al final, esa fue la configuración que respondió mejor a la pregunta con la que había empezado. Yo quería compartir una VPN entre varios dispositivos en Tailandia.

Lo que realmente necesitaba era algo un poco distinto:

un router que mantuviera juntos mis dispositivos aunque cambiara la red del alojamiento, y una VPN que no se viniera abajo cada vez que esa red cambiaba.

Preguntas frecuentes

¿Qué debería hacer primero un router de viaje en el Wi‑Fi de un hotel con portal cautivo?

Completar primero la autenticación del hotel y activar después la VPN si el túnel interfiere con el portal. Esa es la secuencia que el artículo terminó usando y coincide con la documentación de GL.iNet.

¿Qué ventaja conserva el router si la VPN se instala directamente en el portátil y el teléfono?

Sigue dando a todos los dispositivos una red privada conocida y puede cambiar la salida entre Ethernet, Wi‑Fi y tethering sin obligar a reconfigurar cada aparato.

¿Cuándo sigue teniendo sentido ejecutar la VPN en el propio router?

Cuando hay dispositivos que no pueden instalar una aplicación VPN o cuando se quiere deliberadamente que toda la red comparta el mismo túnel. En ese caso, la potencia del router y el soporte del proveedor importan mucho más.