El problema apareció cinco minutos antes de mi primera reunión desde Lima.
El VPN estaba conectado. El portal de trabajo cargaba. El correo también.
Abrí Teams y todo se volvió menos fluido.
La voz llegaba con pequeños cortes. Al compartir pantalla había retrasos que no existían antes de conectar el VPN. Más tarde probé Zoom y la sensación fue parecida: Internet funcionaba, pero la llamada parecía estar dando un rodeo innecesario.
Mi primera reacción fue buscar otro servidor.
Luego abrí la aplicación bancaria para aprobar un pago y apareció un segundo problema: una comprobación adicional que normalmente no veía.
Ahí entendí que estaba intentando resolver tres necesidades distintas con la misma configuración.
Necesitaba proteger mi tráfico de trabajo. Necesitaba que Zoom y Teams tuvieran una ruta rápida. Y necesitaba que el banco no interpretara mi conexión como algo extraño.
La pregunta dejó de ser «¿qué VPN tiene más servidores cerca de Perú?».
Pasó a ser: ¿realmente necesito excluir aplicaciones del VPN, o necesito un túnel que no me obligue a hacerlo?
Resumen y contexto
La idea central de este artículo
El mecanismo que normalmente se utiliza para separar estos tráficos es el split tunneling .
Lo que conviene tener en cuenta
- En vez de enviar todo el dispositivo por el VPN, ciertas aplicaciones quedan fuera. El navegador corporativo puede seguir dentro del túnel mientras Teams o Zoom salen directamente por la conexión peruana.
- Los servicios financieros prestan mucha atención al contexto de una conexión. Una dirección compartida por numerosos usuarios, una IP de centro de datos o un cambio inesperado de ubicación pueden provocar comprobaciones adicionales. Algunos servicios financieros advierten expresamente de que una VPN puede activar controles antifraude.
- No puedo ver las reglas internas que utiliza cada banco para valorar una conexión concreta. Lo que sí podía ver era el efecto: sin aquella ruta VPN, la sesión bancaria volvía a comportarse como de costumbre.
Zoom y Teams tienen una buena razón para preferir una ruta directa
El mecanismo que normalmente se utiliza para separar estos tráficos es el split tunneling.
En vez de enviar todo el dispositivo por el VPN, ciertas aplicaciones quedan fuera. El navegador corporativo puede seguir dentro del túnel mientras Teams o Zoom salen directamente por la conexión peruana.
No es una solución improvisada.
Zoom recomienda el split tunneling cuando una VPN empresarial introduce una ruta innecesaria para sus llamadas. Microsoft hace algo similar con Teams y aconseja permitir que su tráfico sensible a la latencia salga directamente cuando la arquitectura de la empresa lo permite.
Desde Lima, la lógica era bastante evidente.
Si mi ordenador estaba en Perú, pero enviaba primero la videollamada a un servidor VPN lejano para que desde allí viajara hasta Microsoft o Zoom, estaba añadiendo una vuelta que la reunión no necesitaba.
Así que probé la solución obvia.
En un proveedor grande que permitía exclusiones por aplicación saqué Teams del túnel.
Después Zoom.
Las llamadas mejoraron.
Era exactamente lo que esperaba.
Y, por un momento, pensé que había encontrado la configuración ideal.
Luego añadí la aplicación bancaria y la lista empezó a crecer
La banca tenía un problema diferente.
Los servicios financieros prestan mucha atención al contexto de una conexión. Una dirección compartida por numerosos usuarios, una IP de centro de datos o un cambio inesperado de ubicación pueden provocar comprobaciones adicionales. Algunos servicios financieros advierten expresamente de que una VPN puede activar controles antifraude.
No puedo ver las reglas internas que utiliza cada banco para valorar una conexión concreta. Lo que sí podía ver era el efecto: sin aquella ruta VPN, la sesión bancaria volvía a comportarse como de costumbre.
Parecía sencillo.
Teams fuera.
Zoom fuera.
Banco fuera.
Pero después me surgió una duda incómoda: ¿cuántas aplicaciones iba a terminar excluyendo?
Si una reunión se abría en el navegador en vez de en la aplicación, tenía que pensar en otra regla. Si una herramienta de trabajo necesitaba la IP del VPN, debía permanecer dentro. Si otra funcionaba peor con esa ruta, tendría que sacarla.
El split tunneling solucionaba el problema.
También me estaba convirtiendo en administrador de mi propio tráfico.
Las experiencias de otros trabajadores remotos describen una situación bastante parecida: excluir Zoom o Teams puede mejorar llamadas afectadas por un VPN, pero añade otra capa de configuración que mantener.
Y ahí decidí probar el problema al revés.
En vez de excluir más aplicaciones, cambié el túnel
Abrí OnlydogVPN↗.
No lo hice porque ofreciera una tabla más compleja para decidir qué ejecutable entra y cuál sale. Precisamente quería comprobar si podía dejar de necesitar esa tabla.
Elegí la situación de uso correspondiente, conecté y abrí Teams.
Primero solo audio.
Después cámara.
Compartí pantalla.
La llamada siguió funcionando con normalidad dentro del túnel.
Luego repetí la prueba con Zoom.
También se mantuvo estable.
Ese resultado cambió bastante mi forma de entender el split tunneling.
Hasta entonces lo consideraba una función imprescindible para trabajar desde Perú.
En realidad, en mi caso estaba haciendo otra cosa: compensaba un túnel que trataba mal las videollamadas.
Si Teams y Zoom podían permanecer dentro del VPN sin introducir la degradación que había visto antes, excluirlos dejaba de ser una obligación.
Y mi configuración se simplificaba de golpe.
Lo importante era que el VPN aguantara una jornada real
La diferencia se hizo todavía más clara cuando dejé el alojamiento.
Durante una reunión pasé de Wi-Fi al hotspot del teléfono. Era justo la clase de cambio que antes me hacía mirar inmediatamente el icono del VPN para comprobar si todo seguía vivo.
La conexión se recuperó y pude continuar.
La explicación técnica puede resumirse bastante: el servicio utiliza un transporte basado en HTTP/3, apoyado en QUIC, que está diseñado para desenvolverse mejor cuando cambia el camino de la conexión. (IETF)
Para mí, el resultado era más interesante que el protocolo.
No tuve que reconectar manualmente.
No tuve que volver a decidir qué servidor probar.
Y no tuve que sacar Teams del túnel para que la llamada fuese utilizable.
Ese era el problema que realmente quería resolver.
Con la banca no intenté ser más listo de lo necesario
Después de conseguir que las herramientas de trabajo funcionaran dentro del VPN, quedaba el banco.
Y ahí tomé una decisión mucho más simple.
La aplicación bancaria estaba en mi teléfono. No necesitaba tenerla atravesando el mismo túnel que el portátil durante toda la jornada.
Así que separé los usos físicamente:
portátil de trabajo → VPN
banca en el móvil → conexión directa
De ese modo no necesitaba mantener otra excepción dentro del cliente VPN ni recordar qué aplicación financiera había añadido a una lista.
La separación también era más fácil de entender varios días después.
Mi portátil tenía una función.
Mi teléfono, otra.
Y el VPN dejaba de ser una colección de pequeñas reglas que solo yo recordaba.
¿Entonces el split tunneling deja de tener sentido?
No.
Si tu requisito es literalmente «estas tres aplicaciones del mismo ordenador deben salir siempre por mi conexión local», entonces necesitas un servicio que permita split tunneling por aplicación y lo documente claramente.
Hay escenarios corporativos donde eso es exactamente lo correcto. Microsoft y Zoom recomiendan rutas directas para determinados despliegues porque evitar un desvío por el VPN puede mejorar la calidad de las comunicaciones en tiempo real.
Algunos proveedores grandes ofrecen controles detallados precisamente para eso.
Pero yo estaba usando la función por un motivo diferente.
No tenía una política empresarial que exigiera sacar Teams del VPN.
Lo sacaba porque mi anterior túnel hacía peor la reunión.
Esa diferencia parece pequeña hasta que llevas varias horas trabajando.
Una cosa es configurar deliberadamente dos rutas porque las necesitas.
Otra es ir expulsando aplicaciones del VPN cada vez que aparece un problema.
La interfaz más sencilla empezó a tener más sentido
Después de varias jornadas dejé de tocar la configuración casi por completo.
Eso terminó importándome más que disponer de una lista enorme de servidores o de veinte interruptores adicionales.
La aplicación está más orientada a situaciones de uso que a obligarme a decidir manualmente cada detalle de la ruta.
En mi caso, esa simplicidad encajaba especialmente bien con el trabajo remoto: conectaba, abría mis herramientas y empezaba.
OnlydogVPN tiene menos ubicaciones, menos trayectoria pública y menos evaluaciones independientes que los grandes proveedores. Si necesitara controlar manualmente muchas ciudades, protocolos y exclusiones por ejecutable, elegiría una herramienta creada para ofrecer ese nivel de ajuste.
Pero mi jornada en Perú me llevó en la dirección contraria.
Cuantas más excepciones añadía, más frágil parecía mi configuración.
Cuanto mejor funcionaba el túnel completo, menos excepciones necesitaba.
Lo que buscaría hoy para trabajar desde Perú
Antes de esta prueba habría puesto el split tunneling muy arriba en mi lista de requisitos.
Ahora haría primero otra prueba.
Conectaría el VPN.
Abriría Teams.
Haría una llamada.
Compartiría pantalla.
Entraría en Zoom.
Y después cambiaría una vez de Wi-Fi a datos móviles.
Si todo eso funciona bien dentro del túnel, prefiero no construir una lista de excepciones que tendré que mantener después.
Para la banca, una conexión directa en un dispositivo separado puede ser más sencilla que convertirla en otra regla permanente.
Y si realmente necesito que determinadas aplicaciones del mismo ordenador nunca pasen por el VPN, entonces sí: elegiría un proveedor con split tunneling explícito.
El primer VPN me permitió resolver la situación sacando Zoom y Teams del túnel.
El segundo cambió algo más importante para mi forma de trabajar: dejó de darme un motivo para sacarlos.
Respuestas rápidas
¿Qué hay detrás de «Zoom y Teams tienen una buena razón para preferir una ruta directa»?
El mecanismo que normalmente se utiliza para separar estos tráficos es el split tunneling .
¿Qué cambia para alguien en la misma situación?
En vez de enviar todo el dispositivo por el VPN, ciertas aplicaciones quedan fuera. El navegador corporativo puede seguir dentro del túnel mientras Teams o Zoom salen directamente por la conexión peruana.
¿Qué hay detrás de «Luego añadí la aplicación bancaria y la lista empezó a crecer»?
Los servicios financieros prestan mucha atención al contexto de una conexión. Una dirección compartida por numerosos usuarios, una IP de centro de datos o un cambio inesperado de ubicación pueden provocar comprobaciones adicionales. Algunos servicios financieros advierten expresamente de que una VPN puede activar controles antifraude.
¿Qué conviene tener en cuenta antes de la siguiente prueba?
No puedo ver las reglas internas que utiliza cada banco para valorar una conexión concreta. Lo que sí podía ver era el efecto: sin aquella ruta VPN, la sesión bancaria volvía a comportarse como de costumbre.