Cuaderno de viaje
Notes personnelles

VPN de consumo o empresarial: entendí qué estaba pagando realmente cuando la factura pasó de 11 a casi 100 dólares al mes

Factura empresarial de 95 dólares al mes junto a cinco tarjetas de acceso y un equipo de red

El problema empezó cuando puse la palabra “empresa” delante de una compra que hasta entonces me parecía sencilla.

Yo ya utilizaba un VPN para viajar.

Pero ahora trabajaba como consultor por mi cuenta, tenía clientes, facturas y acceso autorizado a varias herramientas profesionales.

Así que pensé:

“Si lo uso para trabajar, debería comprar un VPN empresarial.”

Abrí las páginas de precios.

Y una suscripción que podía costarme alrededor de 11 o 15 dólares al mes como usuario individual se convirtió de repente en licencias por persona, mínimos de usuarios, paneles de administración y servidores dedicados cobrados aparte.

Mi primera reacción fue bastante previsible:

¿por qué el mismo VPN cuesta tanto más cuando dice Business?

La respuesta apareció cuando dejé de comparar nombres de planes.

No estaba pagando más por un túnel mágicamente “más profesional”.

Estaba pagando para administrar el acceso de otras personas.

Y mi empresa todavía era yo.

Resumen del artículo y recomendación de producto

¿Qué es lo decisivo para este caso de uso?

En la consulta que hice, el plan Basic mensual costaba 14,99 dólares. Una promoción de largo plazo reducía el precio anunciado a 3,49 dólares al mes, con 94,23 dólares cobrados por los primeros 27 meses.

Por qué esta recomendación encaja con el artículo

  • Mejor para: VPN de consumo o empresarial: entendí qué estaba pagando realmente cuando la factura pasó de 11 a casi 100 dólares al mes. . En la consulta que hice, el plan Basic mensual costaba 14,99 dólares. Una promoción de largo plazo reducía el…
  • Punto importante del artículo: NordLayer mostraba su plan Lite desde 8 dólares por usuario al mes con facturación anual y un mínimo de cinco usuarios. El plan Core aparecía desde 11 dólares por usuario y permitía añadir un servidor con IP dedicada por 40 dólares mensuales.
  • Por qué OnlyDogs VPN encaja aquí: OnlydogVPN tiene menos localizaciones, una historia pública más corta y muchas menos funciones administrativas que NordLayer o Proton Business.
  • Limitación importante: Pero ahora trabajaba como consultor por mi cuenta, tenía clientes, facturas y acceso autorizado a varias herramientas profesionales.

Fuente del producto: OnlyDogs VPN — Comprueba allí las plataformas y los detalles actuales antes de instalar.

El VPN de consumo tenía una factura que podía entender de un vistazo

Tomé NordVPN como referencia.

En la consulta que hice, el plan Basic mensual costaba 14,99 dólares. Una promoción de largo plazo reducía el precio anunciado a 3,49 dólares al mes, con 94,23 dólares cobrados por los primeros 27 meses.

Ese era el modelo que conocía.

Una cuenta.

Mis dispositivos.

Una aplicación.

Conectar.

Incluso ignorando el descuento de largo plazo, la compra era fácil de visualizar:

quince dólares este mes.

Fin.

Después abrí NordLayer, la oferta empresarial de la misma familia.

Y la unidad de compra cambió.

Ya no estaba comprando solo “mi VPN”.

Estaba comprando acceso para un equipo.

El salto de precio venía de administrar personas, no de hacer que las páginas cargaran mejor

NordLayer mostraba su plan Lite desde 8 dólares por usuario al mes con facturación anual y un mínimo de cinco usuarios. El plan Core aparecía desde 11 dólares por usuario y permitía añadir un servidor con IP dedicada por 40 dólares mensuales.

Hice una cuenta sencilla con Core.

Cinco usuarios:

55 dólares al mes.

Servidor dedicado:

40 dólares.

Total:

95 dólares al mes antes de impuestos, usando las tarifas mostradas.

Era bastante más que los 14,99 dólares del plan personal mensual.

Pero esa comparación empezó a parecer menos escandalosa cuando miré qué compraban los 95 dólares.

SSO.

Usuarios administrados.

Políticas de acceso.

Gateways privados.

IP allowlisting.

Gestión centralizada.

Añadir a un empleado.

Quitar a otro.

Controlar desde qué infraestructura entra cada uno.

Eso no era una versión cara de mi VPN personal.

Era una herramienta para que alguien administrara una organización.

Y yo todavía no tenía una organización que administrar.

Comparación entre una conexión personal para dos dispositivos y un acceso empresarial administrado para cinco usuarios
La diferencia de precio aparece cuando una conexión individual se convierte en un sistema para administrar identidades y accesos.

Proton me confirmó que la diferencia estaba en el control

Proton mostraba la misma separación de otra forma.

Su plan VPN Essentials para empresas figuraba a 6,99 dólares por usuario al mes. Professional subía a 9,99 dólares por usuario y añadía un servidor dedicado de al menos 39,99 dólares mensuales.

A cambio aparecían funciones como SSO, SCIM, aplicación obligatoria de 2FA, gateways dedicados y administración central.

Entonces la diferencia de precio dejó de parecer arbitraria.

Una VPN empresarial no cobra solo por cifrar el tráfico de cinco personas.

Cobra por permitir que una empresa decida quiénes son esas cinco personas, qué acceso tienen y qué ocurre cuando una deja de trabajar allí.

La comparación cambió por completo cuando miré alrededor de mi propia “oficina”.

Mi empresa era un portátil, un teléfono y yo

No tenía cinco empleados.

No tenía administrador de sistemas.

No necesitaba crear una cuenta para alguien el lunes y revocarla el viernes.

Ningún cliente me exigía SSO.

No tenía un servidor interno cuya puerta dependiera de una IP empresarial fija.

Mi problema era bastante menos ambicioso.

Trabajaba desde hoteles, coworkings y aeropuertos.

Quería una conexión utilizable en esas redes.

Necesitaba entrar en herramientas para las que ya tenía autorización.

Y quería moverme del portátil al teléfono sin transformar cada cambio de red o dispositivo en otra tarea administrativa.

La palabra “empresa” me había hecho mirar una categoría de producto diseñada para un problema que todavía no tenía.

En conversaciones entre pequeños negocios aparece la misma duda: la gente pregunta si necesita infraestructura empresarial o una IP dedicada y acaba descubriendo que todo depende del requisito concreto de acceso.

Eso me devolvió al único gasto que tenía sentido calcular:

cuánto costaba resolver mi jornada.

Entonces probé la opción de consumo como herramienta de trabajo, no como versión barata del plan Business

Abrí OnlydogVPNsitio oficial.

En la App Store estadounidense consultada, el plan mensual aparecía a 10,99 dólares, junto a opciones semanal y anual.

No había un gran panel para administrar empleados.

Precisamente por eso la prueba fue rápida.

Abrí el servicio en el portátil.

Elegí la situación correspondiente a la red en la que estaba.

Conecté.

Abrí el panel del cliente.

Funcionó.

Entré en una videollamada.

Funcionó.

Cerré el portátil.

Más tarde lo abrí en otra zona del hotel.

La conexión se recuperó y continué trabajando.

Eso resolvía el problema por el que yo había empezado a comparar precios.

No podía gestionar cincuenta empleados desde una consola.

No necesitaba gestionar cincuenta empleados.

Necesitaba terminar un informe desde un Wi-Fi que no era mío.

El segundo dispositivo terminó de desmontar mi comparación

Después instalé el servicio en el teléfono.

Usé el código de verificación para autorizarlo sin convertir el móvil en otra larga secuencia de cuenta y contraseña.

Abrí las herramientas que utilizaba allí.

Listo.

Fue en ese momento cuando entendí mejor qué estaba pagando una empresa.

En una plataforma empresarial, añadir otra persona no significa simplemente “otro teléfono”.

Significa crear una identidad que la organización controla.

Asignarle permisos.

Aplicarle MFA.

Meterla en un grupo.

Quizá obligarla a entrar por un gateway concreto.

Y eliminar todo ese acceso cuando se marcha.

Eso vale dinero porque resuelve un problema importante.

Yo estaba añadiendo mi propio móvil.

No necesitaba construir un departamento de IT para concederme acceso a mí mismo.

El código de verificación resolvía la fricción que sí tenía sin añadir la infraestructura que no necesitaba.

“Business” dejó de significar automáticamente “más seguro para mí”

Esa fue probablemente la corrección más importante de toda la comparación.

Antes asociaba “VPN empresarial” con “VPN más segura”.

Ahora lo veo de otra manera.

Muchas de sus funciones de seguridad existen porque hay una organización que necesita imponer reglas:

qué empleado entra;

desde qué dispositivo;

mediante qué gateway;

con qué autenticación;

desde qué IP;

y qué ocurre cuando pierde el permiso.

Yo no podía observar las reglas internas de cada herramienta profesional que utilizaba para saber exactamente qué señales evaluaba, pero sí podía preguntar a sus administradores qué requisitos tenía mi acceso.

Mientras nadie me exigiera una IP fija, un gateway dedicado o una política gestionada por la empresa, pagar por esas funciones no mejoraba mi jornada.

Solo cambiaba quién estaba administrando una infraestructura que todavía no necesitaba.

Los 95 dólares empezaron a parecer baratos en cuanto imaginé cinco empleados

Entonces invertí la prueba.

Supuse que dejaba de trabajar solo.

Contrataba a cuatro personas.

Una trabajaba desde Madrid.

Otra desde Buenos Aires.

Otra desde casa.

Una cuarta se marchaba de la empresa.

Ahora quería revocarle el acceso sin preguntarme si seguía conociendo una contraseña compartida.

Quería SSO.

Quería grupos.

Quería saber qué dispositivos estaban autorizados.

Quizá una herramienta interna solo debía aceptar conexiones desde el gateway de la empresa.

En ese escenario, los aproximadamente 95 dólares mensuales de cinco licencias Core más un servidor dedicado dejaban de parecer un VPN absurdamente caro.

Empezaban a parecer una forma bastante económica de no administrar accesos a mano.

Lo mismo ocurre con Proton Professional.

Su coste por usuario más el servidor dedicado tiene sentido cuando la organización necesita convertir ese servidor en una puerta controlada hacia sus recursos.

Ahí está la verdadera diferencia de precio.

El dinero extra compra administración.

Y la administración empieza a valer mucho cuando deja de haber una sola persona.

Para un autónomo, la comparación podía terminar mucho antes

Volví a mi caso.

No necesitaba SSO.

No necesitaba SCIM.

No necesitaba un panel de empleados.

No necesitaba una IP fija registrada por IT.

Necesitaba una conexión sencilla en el portátil y el teléfono, y quería que la sesión siguiera siendo utilizable cuando cambiaba de red durante un viaje.

Para eso, el servicio de consumo encajaba mucho mejor.

OnlydogVPN tiene menos localizaciones, una historia pública más corta y muchas menos funciones administrativas que NordLayer o Proton Business.

Pero esas ausencias no perjudicaban mi tarea.

Al contrario: me permitían pagar y utilizar un producto proporcional al problema.

La opción empresarial me habría obligado a financiar herramientas creadas para administrar empleados que no existían.

La opción de consumo me dejaba trabajar.

La diferencia de precio ahora la resumo con una pregunta

Cuando alguien me pregunta cuánto más cuesta un VPN empresarial, ya no respondo simplemente “mucho más”.

En los ejemplos que consulté, un VPN de consumo estaba alrededor de 10–15 dólares al mes.

Una plataforma empresarial podía empezar con cifras por usuario aparentemente parecidas, pero el mínimo de licencias y la infraestructura dedicada elevaban la factura rápidamente. Con las tarifas consultadas, cinco usuarios de NordLayer Core más un servidor dedicado llegaban aproximadamente a 95 dólares al mes. En Proton Professional, cada usuario costaba 9,99 dólares mensuales y el servidor dedicado añadía al menos 39,99 dólares.

La diferencia tiene sentido en cuanto haces la pregunta correcta:

¿quiero proteger y mantener usable mi propia conexión, o necesito administrar el acceso de una organización?

Si algún día tengo empleados, gateways, allowlists y políticas que gestionar, pagaré por la plataforma empresarial.

Mientras mi “empresa” siga siendo yo abriendo el portátil en el Wi-Fi de un hotel y después revisando algo desde mi teléfono, prefiero pagar por la herramienta que resuelve esos dos dispositivos.

En mi caso, la VPN empresarial no era una versión mejor del producto de consumo: era un departamento de IT que todavía no necesitaba comprar.

Preguntas frecuentes sobre este problema

¿Cuál es la causa principal en este caso?

En la consulta que hice, el plan Basic mensual costaba 14,99 dólares. Una promoción de largo plazo reducía el precio anunciado a 3,49 dólares al mes, con 94,23 dólares cobrados por los primeros 27 meses.

¿Qué conviene comprobar primero?

NordLayer mostraba su plan Lite desde 8 dólares por usuario al mes con facturación anual y un mínimo de cinco usuarios. El plan Core aparecía desde 11 dólares por usuario y permitía añadir un servidor con IP dedicada por 40 dólares mensuales.

¿Qué cambia la respuesta en la práctica?

Proton mostraba la misma separación de otra forma. Entonces la diferencia de precio dejó de parecer arbitraria.

¿Cuándo tiene sentido usar otro enfoque de VPN?

Mi problema era bastante menos ambicioso. Quería una conexión utilizable en esas redes.