En Bali, mi pequeño router de viaje parecía una idea brillante.
Llegaba al hotel, lo conectaba al Wi-Fi una vez y mi portátil, teléfono y tableta encontraban automáticamente la misma red privada que ya conocían.
No tenía que escribir tres veces la contraseña del hotel.
No tenía que volver a configurar cada dispositivo.
Y, como había preparado un perfil VPN dentro del router antes de viajar, todos salían por el mismo túnel.
Durante varios días pensé que ya había resuelto Internet para el resto del viaje. Después cambié de isla. En el siguiente alojamiento, el router mostraba Wi-Fi. Mi portátil mostraba Wi-Fi. Mi teléfono mostraba Wi-Fi. Internet no funcionaba. Reinicié el router. Nada. Volví a seleccionar la red del hotel. Nada.
Y ahí empezó a romperse una idea que en casa me había parecido impecable: quizá el mejor router de viaje para Indonesia no era el que podía hacer más cosas por sí solo.
Quizá era el que me dejaba cambiar de red sin convertir cada nuevo hotel en una pequeña migración informática.
Resumen del artículo y encaje del producto
¿Qué trabajo debería hacer un router de viaje cuando cada hotel o isla trae una conexión distinta?
Mantener una red privada conocida para los dispositivos y adaptarse a la conexión disponible —Wi‑Fi, portal cautivo o respaldo móvil— sin obligar a que toda la habitación dependa del mismo túnel VPN. En este viaje, separar las funciones hizo la red más fácil de recuperar.
Por qué encaja con esta historia
- Mejor para: viajeros con varios dispositivos que cambian de alojamiento y quieren conservar una red local estable aunque cambie la conexión de salida.
- Lo que hizo útil al Beryl AX: el modo repetidor, el manejo de portales cautivos y la posibilidad de cambiar la conexión ascendente pesaron más que convertirlo en el cerebro VPN de todos los equipos.
- Por qué OnlydogVPN encajó aquí: la VPN se movió al portátil y al teléfono, donde la sesión importante pudo recuperarse cuando el router cambió de Wi‑Fi a respaldo móvil.
- Límite importante: si un dispositivo sin aplicación propia necesita quedar detrás del túnel, volver a usar VPN en el router puede ser lo apropiado; el Beryl AX tampoco ofrece la potencia de modelos mayores.
Fuentes ya citadas en el texto: GL.iNet sobre portales cautivos; la guía oficial del Beryl AX; GL.iNet sobre el modo repetidor; RFC 9000 sobre cambios de camino con QUIC.
Fuente del producto: OnlydogVPN.
En Indonesia, el problema no es una sola conexión mala
Esto importa especialmente si el viaje no termina en Canggu.
En marzo de 2026, una conversación pública entre viajeros que trabajaban desde Bali repetía un consejo bastante concreto: incluso en hoteles y alojamientos donde Internet suele ir bien, la fiabilidad no es total, así que conviene tener una eSIM o datos móviles preparados como respaldo.
En agosto apareció una versión todavía más específica del mismo problema. Un trabajador remoto preguntaba por Tulamben y Nusa Penida; las respuestas describían Wi-Fi irregular en algunas zonas y recomendaban elegir con cuidado el alojamiento o contar con otra conexión.
No necesitaba convertir esos comentarios en una medición de toda Indonesia. Lo que me resultaba útil era otra cosa. Describían exactamente el viaje que yo estaba intentando montar: hotel en Bali; otro alojamiento; ferry; otra isla; Wi-Fi distinto; datos móviles cuando el Wi-Fi flojea. El router no necesitaba ganar un benchmark.
Necesitaba sobrevivir a ese cambio constante de “Internet de arriba”.
Y fue ahí donde entendí que yo le estaba pidiendo demasiado a una sola caja.
Mi error fue pedirle al router que hiciera dos trabajos a la vez
En casa había montado una solución muy elegante. El router se conectaba a Internet. El router levantaba la VPN. Todos mis dispositivos se conectaban detrás. Una sola caja controlaba todo. En el hotel nuevo, esa elegancia se convirtió en el problema.
La red utilizaba un portal cautivo: primero había que conectarse al Wi-Fi y después abrir una página del hotel para aceptar condiciones o identificarse.
El router había conseguido entrar en la red inalámbrica.
Pero todavía no tenía permiso para salir a Internet.
Mientras tanto, la VPN configurada en el propio router intentaba conectarse automáticamente.
La VPN necesitaba Internet. El hotel exigía completar su portal antes de conceder Internet. Yo había creado un círculo.
Las propias instrucciones de GL.iNet contemplan este escenario: al conectarse a hoteles o puntos públicos con portal cautivo, puede ser necesario pausar la VPN y otros servicios para que aparezca primero la página de acceso. Las versiones recientes del firmware incluyen además funciones específicas para facilitar ese proceso.
Desactivé temporalmente la VPN del router. Abrí una página. Apareció el portal del hotel. Acepté. Internet. No estaba roto. Simplemente había intentado construir el túnel antes de que el hotel abriera la puerta. Ese pequeño descubrimiento cambió también lo que esperaba del hardware.
El Beryl AX empezó a tener sentido por una razón distinta
Yo había comparado routers por potencia. Wi-Fi 6. Velocidad máxima. Procesador. Rendimiento VPN. Después de aquel hotel, empecé a valorar tres cosas bastante menos espectaculares: repetidor; portal cautivo; tethering. El GL.iNet Beryl AX (GL-MT3000) encajaba bien precisamente ahí.
Es compacto, utiliza Wi-Fi 6 y puede tomar Internet de una red Wi-Fi existente en modo repetidor. También permite cambiar la fuente de Internet en lugar de asumir que cada alojamiento me entregará siempre la misma clase de conexión.
Pero lo que terminó de convencerme no fue su velocidad teórica. Fue algo más aburrido. El hotel veía un dispositivo: el router. Mis dispositivos seguían viendo mi red privada habitual.
Cuando cambiaba de alojamiento, yo cambiaba la conexión del Beryl hacia fuera; no tenía que volver a enseñar a cada portátil, tableta y teléfono una red nueva.
Ese era el trabajo que realmente quería que hiciera. El Beryl mantenía estable mi pequeña red privada aunque el mundo exterior cambiara. Eso resolvía el cambio de hotel.
La siguiente isla me enseñó que todavía no quería meter también toda la VPN dentro de la misma caja.
Cuando el Wi-Fi empezó a caer, toda la habitación cayó con el mismo túnel
La conexión siguiente era más inestable. Funcionaba. Se detenía. Volvía.
Mi teléfono, en cambio, tenía una conexión móvil suficientemente buena para servir como respaldo.
Aquí el Beryl seguía siendo útil: podía cambiar la fuente de Internet sin obligarme a reconstruir mi red local.
Lo que empezó a molestarme fue el túnel VPN centralizado.
Cada vez que esa ruta sufría, todos mis dispositivos compartían exactamente el mismo problema.
Portátil. Teléfono. Tableta. Todo detrás del mismo túnel.
Había diseñado una solución para no configurar tres dispositivos y, a cambio, había creado un único punto capaz de dejar los tres sin conexión.
Fue entonces cuando separé los trabajos.
El Beryl se quedaría haciendo lo que ya había demostrado hacer bien:
absorber la red cambiante del hotel y mantener una red privada constante para mis dispositivos.
La VPN dejaría de gobernar toda la habitación desde el router.
La conexión importante siguió viva cuando moví la VPN al portátil
En el portátil abrí OnlydogVPN.
Para este viaje me interesaba sobre todo su capacidad de recuperarse cuando la red de debajo cambia. El servicio utiliza un transporte basado en HTTP/3 y QUIC, justo el tipo de diseño que tiene sentido cuando hoy estás sobre el Wi-Fi del hotel y un momento después dependes de un hotspot.
Conecté. Volví a mi llamada. Después provoqué el cambio que ya sabía que iba a ocurrir tarde o temprano. Quité el Wi-Fi del hotel como fuente y pasé al respaldo móvil. La conexión dudó. La llamada aguantó. El documento compartido volvió a sincronizarse. No tuve que entrar en el panel del router para seleccionar otro perfil VPN.
No cayó también la tableta por culpa del mismo túnel. El router había cambiado de carretera. La aplicación del portátil había conservado el viaje. Esa imagen me resultó más útil que una explicación larga de protocolos.
QUIC incluye mecanismos para adaptarse a cambios en el camino de red sin tratar cada modificación como si toda la conexión tuviera que empezar desde cero.
Para mí, eso se reducía a una división de tareas mucho más limpia: el router encontraba Internet; la VPN se ocupaba de mantener protegida la sesión importante cuando ese Internet cambiaba.
En las pruebas de este viaje, esa separación funcionó mejor que concentrarlo todo dentro del router.

En la siguiente habitación tardé menos de cinco minutos
Ese fue el verdadero examen. No el primer hotel, cuando todavía tenía paciencia para configurar todo. El cuarto. Maleta en el suelo. Reunión relativamente pronto. Nueva contraseña de Wi-Fi. Encendí el Beryl. Entré en su panel. Seleccioné la red del hotel. El portal apareció. Lo completé.
Mis dispositivos volvieron a conectarse automáticamente a la red privada que ya conocían. Abrí el portátil. Activé la VPN. Trabajé. Eso era todo.
Había pasado de transportar “una VPN dentro de un router” a transportar una pequeña red personal capaz de engancharse a casi cualquier conexión que encontrara.
La diferencia parece semántica cuando uno está en casa.
Cuando cambia de hotel cada pocos días, se mide en minutos y en cuántas cosas pueden fallar a la vez.
El teléfono me dio el único extra que realmente necesitaba
Después de que el portátil funcionara, quise proteger también el teléfono.
Ahí apareció una ventaja menor que tenía sentido precisamente porque el problema principal ya estaba resuelto.
La aplicación permite añadir otro dispositivo mediante un código de verificación, sin montar otro proceso tradicional de correo y contraseña.
Vinculé el teléfono.
Conecté.
No tuve que volver al router para crear un segundo perfil ni tocar el túnel que utilizaba el portátil.
Era menos centralizado que mi plan original. Y precisamente por eso resultaba más fácil de reparar. Si el teléfono tenía un problema, el portátil seguía trabajando. Si una aplicación necesitaba otra ruta, no desmontaba la red de toda la habitación. Había perdido algo de la belleza de “una VPN para absolutamente todo”.
Había ganado algo bastante más útil viajando entre islas:
fallos más pequeños.
No compraría un router más grande para resolver este problema
Hay routers de viaje más potentes, modelos con Wi-Fi más reciente, más puertos y mayor margen para hacer muchas cosas dentro de la propia caja.
Si necesitara mover grandes cantidades de datos dentro de una red local o conectar varios equipos por cable, podría justificar ese tamaño y esa potencia.
Para saltar entre hoteles e islas en Indonesia, yo priorizaría otra cosa.
El Beryl AX es suficientemente pequeño para acabar realmente dentro de la mochila y cubre justo las tareas que más redujeron mi fricción: repetir un Wi-Fi existente, lidiar con portales cautivos y cambiar la conexión ascendente cuando hace falta.
Su limitación también es clara: no tiene la potencia ni el margen de expansión de routers más grandes y recientes.
Pero esa limitación terminó importándome menos cuando dejé de pedirle que fuera también el cerebro VPN de todos mis dispositivos.
Y esa fue la parte que más cambió mi criterio. Al principio buscaba el mejor router para compartir una VPN. Después de varios hoteles, entendí que necesitaba algo ligeramente distinto. El router organiza la habitación. La VPN protege los dispositivos que realmente importan. Cuando cambia el hotel, modifico una conexión.
Cuando cambia la isla y el Wi-Fi deja de servir, puedo pasar al respaldo móvil sin reconstruir toda mi red.
Para ese viaje, el Beryl AX se quedó en la mochila.
Y la mejor decisión no fue conseguir que toda la VPN viviera dentro del router, sino dejar que cada pieza hiciera el trabajo que mejor soportaba cuando Indonesia cambiaba debajo de mis dispositivos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué un portal cautivo puede hacer parecer que el router de viaje está conectado pero no tiene Internet?
Porque asociarse al Wi‑Fi y recibir acceso a Internet son pasos distintos. El hotel puede exigir primero abrir su página y aceptar las condiciones antes de permitir tráfico normal.
¿Qué ventaja conserva el router si la VPN se instala en el portátil o el teléfono?
Sigue dando a los dispositivos una red privada conocida y puede absorber cambios de Wi‑Fi, Ethernet o respaldo móvil. La VPN sólo protege los equipos o sesiones que realmente lo necesitan.
¿Cuándo volvería a tener sentido levantar la VPN directamente en el router?
Cuando haya equipos que no puedan ejecutar una aplicación VPN propia o cuando se quiera deliberadamente que toda la red comparta la misma ruta.
Algunos enlaces que tenía abiertos
- GL.iNet — documentación para conectar un router de viaje a hotspots y portales cautivos
- GL.iNet — documentación del modo Repeater y cambio de conexión ascendente
- GL.iNet — guía oficial del Beryl AX (GL-MT3000)
- Reddit r/bali — conversación de marzo de 2026 sobre trabajo remoto, Wi-Fi irregular en alojamientos y eSIM como respaldo
- Reddit r/digitalnomad — conversación de agosto de 2026 sobre trabajo remoto en Tulamben y Nusa Penida y la variabilidad del Wi-Fi
- IETF / RFC Editor — RFC 9000, especificación de QUIC y migración entre caminos de red
