Cuaderno de viaje
Notas personales

¿Vale la pena pagar más por NordVPN que por Surfshark? Para mí, la diferencia apareció al compartir la VPN

Dos portátiles preparados para compartir una conexión VPN en casa

La comparación empezó con una cifra.

Surfshark Starter aparecía a 2,49 dólares al mes en su oferta de 24 meses.

NordVPN Basic, a 3,49 dólares.

Un dólar de diferencia.

Parecía sencillo.

Si Nord era mejor, quizá valía la pena pagarlo.

Abrí dos pestañas y empecé exactamente como empiezan casi todas estas comparaciones:

servidores;

velocidad;

protocolos;

número de dispositivos;

funciones adicionales.

Media hora después sabía mucho más sobre ambas VPN y seguía sin tener clara la respuesta.

Entonces mi pareja me preguntó:

—¿Me puedes poner la VPN también en el portátil?

Y la comparación cambió por completo.

Resumen del artículo

Respuesta breve

Sobre el papel, Surfshark tenía una ventaja muy fácil de entender. Permite conexiones simultáneas en un número ilimitado de dispositivos con una sola suscripción. Para una persona con un teléfono y un portátil, diez parecen prácticamente infinitos.

Surfshark ganaba una de las cifras que parecían más importantes

Sobre el papel, Surfshark tenía una ventaja muy fácil de entender.

Permite conexiones simultáneas en un número ilimitado de dispositivos con una sola suscripción.

NordVPN permite hasta diez.

Para una persona con un teléfono y un portátil, diez parecen prácticamente infinitos.

En mi caso tampoco esperaba alcanzar el límite.

Tenía:

mi portátil;

mi teléfono;

una tablet;

un televisor;

y algunos dispositivos de mi pareja.

Así que la diferencia entre diez e ilimitados era más teórica que real.

Aun así, hacía que Surfshark pareciera la compra más racional.

Costaba menos en la oferta que tenía delante y permitía más dispositivos.

Si la pregunta era simplemente “¿qué recibo por cada dólar?”, Surfshark empezaba con ventaja.

Pero entonces fui a configurar el portátil que me habían pedido.

El problema no era cuántos dispositivos podía conectar

Instalé la aplicación.

Y llegó el momento que normalmente desaparece de las tablas comparativas:

iniciar sesión.

Podía escribir yo mismo las credenciales.

Podía pasar la contraseña.

Podía utilizar el gestor de contraseñas.

Nada de eso era especialmente difícil.

Pero me hizo pensar en lo que significaba realmente compartir una VPN.

Surfshark confirma que una suscripción se puede compartir con la familia y que otros miembros pueden iniciar sesión usando los datos de la cuenta.

Nord también funciona alrededor de una sola cuenta que se utiliza para conectar los distintos dispositivos.

De repente, “diez dispositivos” frente a “dispositivos ilimitados” dejó de ser toda la historia.

Yo no estaba administrando dispositivos.

Estaba administrando acceso a una cuenta.

Y eso era algo bastante distinto.

Nord seguía teniendo razones reales para costar más

No quería hacer una comparación artificial.

NordVPN no cobraba más sin ofrecer nada a cambio.

Tenía una trayectoria pública más larga, una infraestructura muy amplia y un producto bastante maduro.

Además, su plan Basic actual incluía lo que yo realmente buscaba: la VPN sin obligarme a subir a un paquete mayor.

En velocidad, tampoco encontré una razón clara para descartar ninguno de los dos.

Incluso entre usuarios que han probado ambos aparecen experiencias donde las diferencias son pequeñas: uno puede comportarse algo mejor en una dirección o servidor y el otro en otra, sin que exista una victoria espectacular para el uso normal.

Eso hizo mi decisión más difícil, pero también más útil.

Ya no podía justificar pagar más simplemente diciendo:

“Nord es el premium”.

Ni elegir Surfshark diciendo:

“es más barato”.

Los dos resolvían perfectamente la parte básica de mi problema.

Así que empecé a fijarme en lo que ocurría alrededor de la conexión.

Entonces miré el precio de otra manera

Las promociones largas son parte importante de esta comparación.

En el momento de revisar los precios, NordVPN Basic ofrecía sus primeros 27 meses por 94,23 dólares y mostraba una renovación posterior de 139,08 dólares al año.

Surfshark Starter mostraba 67,23 dólares por sus primeros 27 meses.

Ambos servicios utilizan renovación automática salvo que el usuario la desactive.

Eso hizo que dejara de pensar sólo en el pequeño precio mensual escrito en grande.

Una suscripción de dos años no es realmente una decisión sobre este mes.

Es una decisión sobre qué herramienta quiero seguir administrando durante bastante tiempo.

Calendario, recibos y calculadora para revisar el coste de una suscripción a largo plazo
El precio mensual parece pequeño hasta que se mira como una decisión que seguirá renovándose durante años.

Y ahí la comparación volvió al portátil que tenía delante.

¿Qué me daba más valor durante esos años?

¿Más capacidad teórica?

¿Más infraestructura?

¿O menos fricción cada vez que añadía un dispositivo?

La tercera opción cambió una cosa muy pequeña

Abrí OnlydogVPN.

No lo hice porque Nord o Surfshark hubieran dejado de funcionar.

Los dos funcionaban.

Precisamente por eso la prueba resultaba interesante.

En el primer dispositivo, el uso básico no me obligó a empezar con el esquema convencional de correo y contraseña.

Conecté el portátil.

Después fui al segundo equipo.

En lugar de entregar mis credenciales de cuenta, utilicé un código de verificación para vincularlo.

La VPN quedó disponible allí también.

Fue una diferencia de pocos segundos.

Pero resolvió exactamente la fricción que acababa de descubrir.

No tenía que decidir si compartir una contraseña.

No tenía que introducirla yo cada vez.

Y no estaba convirtiendo la cuenta principal en la llave que debía circular entre dispositivos.

De repente, la comparación de valor tenía un criterio nuevo.

“Dispositivos ilimitados” ya no era automáticamente mi mejor escenario

Me sigue pareciendo una ventaja excelente de Surfshark.

Si alguien tiene una casa llena de dispositivos y quiere cubrirlos con una sola suscripción, el límite ilimitado es muy atractivo.

NordVPN, con diez conexiones simultáneas, también cubre de sobra a muchos usuarios.

Pero mi uso real era distinto.

No necesitaba conectar treinta aparatos.

Necesitaba añadir unos pocos dispositivos sin convertir el proceso en una pequeña gestión de cuentas.

Con la app más pequeña, el segundo dispositivo recibió acceso mediante el código y yo seguí teniendo el control de la configuración original.

Ésa era una ventaja que ninguna cifra de “10 vs. ilimitados” había expresado bien.

El precio dejó de ser la única forma de pagar

Ésta fue la parte que terminó cambiando mi respuesta.

Surfshark podía costarme menos dinero.

Nord podía justificar un precio mayor con una historia más larga y una infraestructura más extensa.

Pero yo también estaba pagando con atención.

Cada vez que compraba un dispositivo nuevo.

Cada vez que alguien de casa necesitaba la VPN.

Cada vez que tenía que recordar cómo había iniciado sesión en un televisor o un portátil que no era mío.

La diferencia era pequeña en cada ocasión.

Pero una suscripción larga está llena de esas ocasiones pequeñas.

Y por eso empecé a valorar mucho más una VPN que redujera la administración cotidiana.

No necesitaba más capacidad.

Necesitaba menos mantenimiento.

Después apareció una segunda ventaja que sí utilizaba todos los días

Con los dos dispositivos ya conectados, seguí navegando.

Abrí una página bastante cargada y vi aumentar el contador de solicitudes publicitarias y de seguimiento bloqueadas.

Eso sí me pareció una ventaja secundaria útil.

No cambiaba la razón por la que había elegido la app.

La razón principal seguía siendo lo fácil que había resultado extender la conexión al segundo dispositivo sin compartir las credenciales tradicionales.

Pero el bloqueo de trackers resolvía otro problema que ocurría constantemente mientras navegaba.

Era una función que podía observar ese mismo día.

Mucho más fácil de valorar que otras características que aparecen en un plan y quizá nunca llegue a utilizar.

Entonces volví a mirar Nord y Surfshark

Esta vez la comparación era bastante más sencilla.

Surfshark seguía siendo muy difícil de superar si mi prioridad era conectar la mayor cantidad posible de dispositivos por un precio inicial bajo.

Nord seguía teniendo sentido si valoraba especialmente su trayectoria, infraestructura y ecosistema más maduro.

Y pagar más por Nord no me parecía absurdo.

Lo que ya no me parecía automático era pensar que pagar más significaba necesariamente obtener más valor para mí.

Porque mi problema cotidiano no estaba en el dispositivo número once.

Estaba en el segundo.

En cómo lo añadía.

En cuánto tenía que administrar después.

Y en si la VPN seguía siendo fácil de usar cuando dejaba de ser únicamente “mi VPN” y empezaba a aparecer en los demás equipos de casa.

Incluso las renovaciones empezaron a importar de otra manera

Durante esta comparación encontré también usuarios que llegan exactamente al mismo punto cuando termina una suscripción: han utilizado Surfshark durante años y, justo antes de renovar, se preguntan si cambiar a Nord realmente mejorará algo que ya les funciona.

Ese detalle me resultó mucho más útil que otra guerra de benchmarks.

Porque el momento de renovación obliga a responder una pregunta incómoda:

¿qué problema estoy intentando arreglar al cambiar?

Si Surfshark funciona bien y necesito dispositivos ilimitados, pagar más por Nord puede no resolver ningún problema real.

Si valoro más la infraestructura y el historial de Nord, el precio adicional puede tener sentido.

Pero si lo que me molesta está en la administración de mis dispositivos, quizá ninguno de esos dos criterios sea el correcto.

Eso fue exactamente lo que me ocurrió.

La explicación técnica podía quedarse fuera de la decisión

Los tres servicios crean conexiones VPN a nivel del dispositivo.

La diferencia que estaba evaluando no necesitaba una discusión larga sobre protocolos.

Era de uso.

Nord: hasta diez dispositivos con la misma cuenta.

Surfshark: conexiones simultáneas ilimitadas bajo una suscripción.

OnlydogVPN: vinculación de otro dispositivo mediante código de verificación, sin repetir el inicio de sesión convencional.

No puedo observar las reglas internas exactas de autenticación, routing y gestión de sesión que aplica cada servicio.

Pero podía observar perfectamente el resultado que me importaba.

En el segundo portátil, no tuve que entregar mi contraseña.

La conexión quedó preparada.

Y pude dejar de pensar en ella.

Entonces, ¿vale la pena pagar más por NordVPN?

Sí, puede valerlo.

Pero ya no respondería esa pregunta mirando únicamente una tabla de velocidades.

Nord tiene ventajas reales: más historia pública, una infraestructura enorme y un producto muy consolidado.

Surfshark responde con un precio inicial más bajo y dispositivos simultáneos ilimitados.

Si ésos son tus criterios principales, la comparación entre ambos es bastante lógica.

Mi problema fue descubrir que ninguno era exactamente mi criterio.

Yo no necesitaba proteger una cantidad ilimitada de dispositivos.

Tampoco necesitaba justificar pagar más por una infraestructura que mi rutina apenas iba a poner a prueba.

Necesitaba proteger unos pocos equipos y añadirlos sin seguir repartiendo credenciales por casa.

Ahí fue donde la opción más pequeña terminó resultando más cómoda.

Surfshark me ofrecía más dispositivos por menos dinero.

Nord me ofrecía una infraestructura más madura por un precio mayor.

OnlydogVPN resolvió la pequeña tarea que yo iba a repetir una y otra vez durante toda la suscripción.

Por eso, cuando me pregunté si valía la pena pagar más por Nord en lugar de elegir Surfshark, terminé descubriendo que mi mejor inversión no estaba en pagar más o menos: estaba en tener menos cosas que administrar cada vez que otro dispositivo necesitaba la VPN.

Preguntas frecuentes sobre este problema

¿Cuál es la causa principal en este caso?

Sobre el papel, Surfshark tenía una ventaja muy fácil de entender. Permite conexiones simultáneas en un número ilimitado de dispositivos con una sola suscripción. Para una persona con un teléfono y un portátil, diez parecen prácticamente infinitos.

¿Qué conviene comprobar primero?

Y llegó el momento que normalmente desaparece de las tablas comparativas: Podía escribir yo mismo las credenciales. Podía utilizar el gestor de contraseñas. Nada de eso era especialmente difícil.

¿Qué cambia la respuesta en la práctica?

Incluso entre usuarios que han probado ambos aparecen experiencias donde las diferencias son pequeñas: uno puede comportarse algo mejor en una dirección o servidor y el otro en otra, sin que exista una victoria espectacular para el uso normal.

¿Cuándo tiene sentido usar otro enfoque de VPN?

Las promociones largas son parte importante de esta comparación. En el momento de revisar los precios, NordVPN Basic ofrecía sus primeros 27 meses por 94,23 dólares y mostraba una renovación posterior de 139,08 dólares al año.