Mi problema no era entrar en la red de la empresa. Eso funcionaba. El problema empezaba después: quería mantener una VPN personal para mi navegación normal mientras la VPN corporativa seguía abierta para el ERP, el repositorio y las herramientas internas. Encendía ambas y una página dejaba de cargar, desaparecía un recurso de trabajo o todo mi tráfico acababa pasando por la empresa.
En Perú, donde el teletrabajo y los modelos híbridos siguen formando parte de la rutina de muchas empresas, esta situación es bastante menos exótica de lo que parece. A las nueve de la mañana uno no quiere convertirse en administrador de redes. Quiere abrir las herramientas del trabajo y, al mismo tiempo, conservar una conexión personal para el resto.
Yo pensaba que la solución sería buscar una VPN con más controles.
Terminó siendo lo contrario.
Resumen del artículo y encaje del producto
¿Cuál es la respuesta central de este artículo?
Una VPN personal puede convivir con una VPN corporativa en el mismo portátil solo cuando las rutas están claramente separadas; si la empresa usa túnel forzado y reclama todo el tráfico, una segunda VPN personal tendrá muy poco margen.
Lo que importa en este caso
- Mejor para: personas que trabajan desde Perú con una VPN corporativa de split tunneling y quieren reservar la navegación normal para una conexión personal.
- Detalle observado: con rutas selectivas, el ERP y el repositorio siguieron por la VPN corporativa mientras la navegación personal conservó la otra salida.
- Límite importante: la política de la empresa manda: un túnel forzado puede absorber el tráfico aunque la VPN personal siga apareciendo como conectada.
Fuentes ya usadas en el artículo: Microsoft Learn — VPN routing; Cloudflare One — coexistencia con otros clientes VPN.
Contexto del producto: OnlydogVPN encaja únicamente cuando la VPN corporativa deja rutas libres para el tráfico personal; no sustituye la política del departamento de TI ni puede convertir un túnel forzado en split tunneling. OnlydogVPN.
Tener dos VPN conectadas no significa que estén trabajando juntas
Mi primer intento parecía razonable. Conecté la VPN personal, comprobé la IP y abrí varias páginas. Todo normal. Después inicié la VPN corporativa.
El ERP entró. El repositorio también. Pero cuando volví al navegador, mi tráfico personal ya no seguía la ruta anterior. La primera VPN todavía aparecía como conectada, aunque en la práctica la corporativa estaba decidiendo por dónde salía buena parte de la conexión.
Probé el orden inverso. Corporativa primero. Personal después. Esta vez recuperé mi navegación privada, pero perdí acceso a uno de los recursos internos. Eso cambió la pregunta. Ya no era: «¿qué VPN gana cuando conecto dos?». Era: «¿pueden repartirse el tráfico sin estorbarse?».
La diferencia estaba en una sola decisión de red
Windows permite que una VPN corporativa funcione de dos maneras muy distintas.
Con túnel forzado, prácticamente todo el tráfico pasa por la empresa.
Con split tunneling, solo las rutas necesarias para el trabajo utilizan ese túnel y el resto puede seguir otra salida.
No hace falta convertir esto en una clase de redes. Para quien trabaja desde Perú, la consecuencia práctica es sencilla: si la empresa solo reclama sus propias direcciones internas, queda espacio para que una VPN personal se ocupe de la navegación normal.
Si la corporativa intenta apropiarse de todo, ambas empiezan a competir.
Cloudflare describe la misma lógica al explicar cómo puede convivir su cliente con otras VPN: las rutas y el DNS tienen que estar claramente repartidos.
Y el problema no es solo teórico. En una discusión reciente, un usuario describía exactamente el mismo síntoma: conectaba primero su VPN personal y, al iniciar la corporativa, esta absorbía todo el tráfico.
Eso fue suficiente para dejar de cambiar protocolos y servidores al azar.
Cuando separé las rutas, las dos dejaron de pelearse
Pedí revisar cómo estaba configurado el acceso de trabajo.
El perfil que utilicé para la siguiente prueba era selectivo: las redes internas de la empresa tenían sus propias rutas y el resto del tráfico no necesitaba entrar en ellas.
Cerré todo y empecé de nuevo. Primero abrí OnlydogVPN↗ para mi conexión personal. Después conecté la VPN corporativa. Abrí el ERP. Funcionó. Abrí el repositorio. También. Volví al navegador personal y comprobé la salida. Seguía utilizando mi conexión privada.
Abrí después una videollamada externa, volví al ERP y seguí trabajando sin tocar ninguna de las dos aplicaciones.
Ese era el resultado que llevaba buscando. No dos iconos verdes. Dos conexiones haciendo trabajos diferentes.
La corporativa conservaba las rutas que necesitaba para la empresa. La personal se ocupaba del resto.

Ahí una VPN sencilla empezó a tener más sentido que una llena de opciones
Antes de conseguirlo, imaginaba que necesitaría configurar listas de aplicaciones, excepciones, reglas de DNS y quizá varias rutas manuales.
En realidad, una vez que la VPN corporativa estaba bien separada, añadir complejidad a la VPN personal no aportaba demasiado.
Solo necesitaba conectarla y dejarla hacer su trabajo.
Ahí la interfaz de OnlydogVPN me resultó más cómoda: parte de situaciones de uso y evita obligarme a tomar constantemente decisiones sobre servidores, países y protocolos.
Eso importa más de lo que parece cuando la otra mitad de la conexión ya pertenece al departamento de TI.
No puedo observar las reglas internas de filtrado, DNS o enrutamiento que cada empresa aplica dentro de su cliente corporativo. Si la compañía exige que todo el tráfico pase por su túnel, esa política manda.
Pero cuando la empresa utiliza rutas selectivas, la diferencia es enorme: ya no necesito administrar dos VPN. Solo necesito que no intenten hacer el mismo trabajo.
El túnel forzado confirmó cuál era el verdadero límite
Para comprobarlo, repetí el escenario con un perfil corporativo de túnel forzado. Conecté primero la VPN personal. Todo normal. Después activé la corporativa. El acceso profesional funcionó, pero esa conexión pasó a dominar la salida. Y ahí ya no tenía sentido buscar otro servidor personal ni empezar a crear excepciones. El problema no estaba en la cantidad de servidores. Estaba en la política de rutas.
Ese segundo intento terminó de cambiar mi criterio. Antes pensaba que, para usar dos VPN, necesitaba un producto personal con muchas herramientas avanzadas. Después entendí que necesitaba exactamente lo contrario: una conexión personal que funcionara con poca intervención siempre que la infraestructura corporativa dejara espacio para ella.
Después apareció una ventaja más pequeña, pero bastante práctica
Al terminar la jornada quise mantener la VPN personal también en el teléfono. Esperaba otro inicio de sesión, otra contraseña y otra pequeña tarea administrativa. En su lugar, pude vincular el dispositivo mediante un código de verificación.
No era la razón principal por la que había elegido la aplicación, pero encajaba con todo lo anterior.
La parte corporativa ya tenía suficientes reglas.
Mi VPN personal no necesitaba añadir más.
El portátil siguió conectado a los recursos internos y a mi tráfico privado. El teléfono quedó configurado aparte. No tuve que modificar la VPN de la empresa ni volver a montar nada.
Entonces, ¿qué VPN elegiría para trabajar desde Perú con una VPN corporativa activa?
Primero comprobaría una sola cosa: si la VPN de la empresa utiliza túnel forzado o split tunneling.
Esa respuesta importa más que una lista de funciones.
Si la empresa obliga a que todo pase por su VPN, una segunda aplicación personal tendrá poco margen en el mismo equipo.
Si utiliza rutas selectivas, el escenario cambia. En mi prueba, OnlydogVPN pudo quedarse con el tráfico personal mientras la VPN corporativa conservaba exclusivamente lo necesario para el trabajo.
Tiene menos ubicaciones y una historia pública más corta que los proveedores más grandes. Pero para este problema concreto, ninguna de esas dos cosas pesó tanto como la facilidad para dejarla conectada sin convertir el portátil en un proyecto de redes.
Yo necesitaba abrir el ERP, conservar mi navegación personal y dejar de cambiar configuraciones cada vez que pasaba de una tarea laboral a otra privada.
Eso fue lo que terminó funcionando.
Cuando trabajo desde Perú con dos VPN en el mismo portátil, una separación limpia de rutas vale más que una segunda VPN llena de controles que tengo que administrar.
Preguntas frecuentes
¿Pueden funcionar a la vez una VPN personal y una VPN corporativa?
Sí, pero depende del enrutamiento. Si la VPN corporativa solo toma las redes internas que necesita, la conexión personal puede encargarse del resto. Si la corporativa usa túnel forzado, ambas compiten por la misma salida.
¿Qué debería comprobar primero antes de instalar una segunda VPN?
Si la VPN de la empresa usa túnel forzado o split tunneling. Esa decisión de red importa más que el orden en que se abren las aplicaciones o la cantidad de servidores disponibles.
¿Por qué cambia el resultado según qué VPN conecto primero?
Porque cada cliente puede añadir rutas y reglas de DNS. El orden puede hacer que una conexión pase a dominar el tráfico o que desaparezca el acceso a un recurso interno, pero no corrige una política corporativa mal repartida.
¿Qué límite no puede resolver una VPN personal?
No puede saltarse una política empresarial que exige enviar todo el tráfico por el túnel corporativo. En ese caso, la solución debe revisarse con el departamento de TI, no con más servidores de la VPN personal.
Algunos enlaces que consulté entonces
- Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo / SERVIR — normativa y actualización del marco de teletrabajo en Perú
- Microsoft Learn — enrutamiento VPN, túnel forzado y split tunneling
- Cloudflare One — coexistencia con clientes VPN de terceros
- Reddit, r/linuxquestions
- OnlydogVPN — documentación pública sobre su enfoque de interfaz y vinculación entre dispositivos
