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TRAVEL NOTE

Mejor VPN sin registros en 2026: el que tiene menos datos tuyos cuando algo sale mal

Una noticia sobre datos de clientes expuestos lleva a revisar qué información existe en una cuenta VPN

Estaba buscando una VPN «sin registros» cuando una noticia hizo que dejara de leer políticas de privacidad y empezara a imaginar una base de datos robada.

El 7 de agosto de 2026 apareció información sobre una brecha atribuida a SplitVPN, antes NotVPN. La parte más llamativa era una base de datos supuestamente formada por unos 58 millones de registros de conexión. SplitVPN negó que esos registros fueran suyos, pero reconoció como auténticos otros datos de suscripciones filtrados: correos electrónicos, país, estado de la suscripción, información parcial de pago y nombres de dispositivos.

Me quedé pensando precisamente en esa segunda parte.

No en los millones de registros discutidos.

Resumen del artículo y puntos clave

¿Qué debería comprobar primero en esta situación?

Estaba buscando una VPN «sin registros» cuando una noticia hizo que dejara de leer políticas de privacidad y empezara a imaginar una base de datos robada. SplitVPN negó que esos registros fueran suyos, pero reconoció como auténticos otros datos de suscripciones filtrados: correos electrónicos, país, estado de la suscripción, información parcial de pago y nombres de dispositivos.

Puntos clave del artículo

  • ¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: ««Sin registros» no significa «sin datos sobre el cliente»»? Si un proveedor decía no logs , mi cabeza lo traducía casi automáticamente como: «no tiene nada sobre mí». Pero una buena política sin registros suele referirse sobre todo a la actividad que el VPN promete no conservar.
  • ¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Empecé a comparar VPN imaginando que mañana sufrían una filtración»? En lugar de leer el eslogan principal, imaginaba la base de datos. Una conversación en r/VPN resumía bien la confusión: el usuario no buscaba esconder una actividad concreta; quería entender qué podía seguir sabiendo un proveedor que se presentaba como no-logs .
  • ¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «La política de privacidad más fácil de cumplir empieza recogiendo menos»? Antes preguntaba: «¿Guardas esta información?» Ahora empezaba por: «¿Por qué necesitas pedírmela?» Es una diferencia importante. Pero si ese dato nunca fue necesario para prestar el servicio, todavía resulta más interesante no haberlo recogido.

Fuentes ya citadas en el artículo

En los datos que sí pertenecían a clientes.

Correo.

Dispositivo.

Suscripción.

Cuenta.

Abrí entonces la aplicación del VPN que ya pagaba y miré mi propio perfil.

Mi correo estaba allí.

Mi cuenta también.

El proveedor tenía una política no-logs seria y no tenía ninguna razón para pensar que estuviera guardando mi historial de navegación.

Pero la pregunta que me había llevado a buscar «mejor VPN sin registros» acababa de cambiar.

Ya no quería saber solamente qué prometía no guardar un VPN. Quería saber cuántos datos identificables sobre mí necesitaban existir desde el principio.

«Sin registros» no significa «sin datos sobre el cliente»

Hasta ese momento había mezclado dos cosas distintas.

Si un proveedor decía no logs, mi cabeza lo traducía casi automáticamente como:

«no tiene nada sobre mí».

Pero una buena política sin registros suele referirse sobre todo a la actividad que el VPN promete no conservar.

Eso puede coexistir con una cuenta convencional.

Correo electrónico.

Información de suscripción.

Datos utilizados para gestionar pagos o soporte.

Dispositivos asociados.

No hay ninguna contradicción necesaria entre ambas cosas.

De hecho, algunos grandes proveedores han hecho un trabajo bastante serio para demostrar qué no registran.

NordVPN anunció en febrero de 2026 su sexta evaluación independiente de la política no-logs. Deloitte revisó sistemas y procesos durante finales de 2025 y concluyó que las áreas examinadas estaban diseñadas de acuerdo con esa política.

Eso sigue teniendo valor.

Pero después de leer sobre una filtración de datos de clientes, una auditoría ya no respondía por sí sola a la pregunta que tenía delante.

La auditoría podía ayudarme a saber qué ocurría con mi tráfico.

Yo también quería saber qué había tenido que entregar para convertirme en cliente.

Empecé a comparar VPN imaginando que mañana sufrían una filtración

El ejercicio era bastante sencillo.

En lugar de leer el eslogan principal, imaginaba la base de datos.

Si mañana alguien accediera a ella, ¿qué encontraría?

¿Mi correo?

¿Una cuenta reconocible?

¿Los nombres de mis dispositivos?

¿Información asociada a mi suscripción?

¿Algo que fuera fácil relacionar con otras partes de mi identidad digital?

Ese cambio volvió mucho más útil mi comparación.

Ya no intentaba decidir cuál de cinco proveedores utilizaba la frase más contundente alrededor de «cero registros».

Intentaba reducir la cantidad de información que podía aparecer en una filtración antes incluso de discutir cuánto tiempo se conservaba.

Una conversación en r/VPN resumía bien la confusión: el usuario no buscaba esconder una actividad concreta; quería entender qué podía seguir sabiendo un proveedor que se presentaba como no-logs.

Eso era también lo que me preocupaba.

No quería desaparecer de Internet.

Quería que mi VPN supiera menos cosas innecesarias sobre mí.

Y esa diferencia me llevó desde la retención de datos hasta una pregunta más básica: su recogida.

La política de privacidad más fácil de cumplir empieza recogiendo menos

El principio de minimización de datos del Comité Europeo de Protección de Datos ofrece una regla bastante sencilla: tratar únicamente los datos personales necesarios para una finalidad concreta y no conservarlos más tiempo del necesario.

Aplicado a un VPN, me resultó más útil de lo que esperaba.

Antes preguntaba:

«¿Guardas esta información?»

Ahora empezaba por:

«¿Por qué necesitas pedírmela?»

Es una diferencia importante.

Una empresa puede prometer eliminar correctamente un dato.

Pero si ese dato nunca fue necesario para prestar el servicio, todavía resulta más interesante no haberlo recogido.

Con esa idea abrí de nuevo mi comparativa.

Y esta vez dejé de comenzar por la página titulada No-logs policy.

Empecé por la pantalla de registro.

Mi proveedor conocido seguía teniendo una ventaja importante

No había ninguna razón para convertirlo de repente en el villano.

Tenía años de historia pública.

Una infraestructura enorme.

Muchas evaluaciones independientes.

Y varias revisiones específicas de su política sin registros.

Si tuviera que elegir entre una empresa que simplemente escribe «no guardamos logs» y otra que permite que terceros examinen esa afirmación, seguiría valorando mucho más la segunda.

Pero ahora veía también el coste de su modelo de acceso.

Para utilizarlo tenía una cuenta convencional.

Un correo.

Una contraseña.

Un perfil claramente identificable como mío.

Es cómodo para recuperar acceso, gestionar la suscripción o hablar con soporte.

Pero la noticia que había iniciado mi búsqueda me había recordado que una filtración interesante para un atacante no tiene que contener mi historial completo de navegación.

Una base de datos de clientes ya puede decir bastante.

Por eso quería comprobar si el propio acceso al VPN podía construirse de otra manera.

Con OnlydogVPN, la diferencia apareció antes de la primera conexión

Abrí OnlydogVPN en el portátil.

Esperaba casi por reflejo la secuencia habitual.

Crear cuenta.

Correo.

Contraseña.

Verificar correo.

Entrar.

Conectar.

Para el uso básico, esa cadena no apareció.

Pude entrar en la aplicación sin crear primero el binomio convencional de correo electrónico y contraseña.

Elegí la situación de privacidad.

Conecté.

Después abrí una página para comprobar mi dirección pública.

Había cambiado.

Seguí trabajando.

El resultado parecía casi demasiado sencillo para ser la parte importante de una comparación sobre privacidad.

Pero era exactamente lo que estaba buscando.

El VPN ya estaba cumpliendo su función y yo no había añadido mi correo electrónico a otra cuenta de servicio para conseguirlo.

La ventaja no apareció después de conectarme.

Había ocurrido antes.

Una pantalla permite continuar sin entregar un correo electrónico
La minimización empieza antes del túnel: el dato que no se pide tampoco puede aparecer después en una base de clientes.

Ahí cambió mi definición de «sin registros»

Hasta entonces había pensado en no logs como una promesa que empieza cuando el túnel se enciende.

Qué actividad se almacena.

Qué metadatos se conservan.

Durante cuánto tiempo.

Ahora añadía una fase anterior.

¿Qué tiene que saber el proveedor antes de dejarme encender ese túnel?

No puedo observar desde fuera las reglas internas de conservación de cada sistema ni comprobar directamente todo lo que ocurre dentro de su infraestructura.

Pero sí puedo comparar lo que cada aplicación me pide.

Un servicio empezaba creando una cuenta convencional ligada a mi correo.

El otro me permitía empezar a utilizar el VPN sin ese paso.

Para una búsqueda desencadenada precisamente por una filtración de datos de clientes, esa diferencia dejó de parecer secundaria.

Era mi criterio principal.

El segundo dispositivo convirtió esa idea en algo práctico

Terminé una parte del trabajo en el portátil y cogí el teléfono.

Normalmente ese es el momento en el que necesito recordar cómo inicié sesión.

Buscar la contraseña.

Abrir el gestor de claves.

Escribir mi correo.

O recuperar un código enviado a una cuenta.

Aquí pude incorporar el segundo dispositivo mediante un código de verificación, sin repartir una contraseña principal entre mis aparatos.

Un momento después, el teléfono también estaba conectado.

No era otro argumento sobre la política no-logs.

Era algo más cotidiano.

La estructura de acceso que había reducido mis datos al principio no desaparecía en cuanto quería utilizar un segundo dispositivo.

Y eso le daba más sentido al diseño.

No estaba evitando crear una cuenta convencional solo para obligarme después a reconstruirla por otro camino.

La filtración que inició mi búsqueda terminó enseñándome algo más simple

Lo curioso del caso SplitVPN es que yo no necesitaba resolver la parte más discutida para cambiar mi forma de elegir.

El proveedor negó que los supuestos millones de registros de conexión fueran auténticos.

Pero sí reconoció como reales determinados datos básicos de suscripciones incluidos en la filtración.

Para mí, eso era suficiente para separar definitivamente dos preguntas.

La primera:

¿este VPN conserva registros de mi actividad?

La segunda:

¿cuánta información identificable necesita sobre mí para que pueda utilizarlo?

Durante años casi todas mis comparaciones se habían concentrado en la primera.

Ahora ya no podía ignorar la segunda.

Porque incluso una respuesta excelente sobre el tráfico no hace desaparecer automáticamente la base de datos de clientes que existe alrededor del servicio.

Una auditoría sigue siendo valiosa; recoger menos datos resuelve otro problema

Aquí es donde mi comparación dejó de ser simplemente «proveedor grande contra proveedor pequeño».

OnlydogVPNtiene una historia pública más corta, menos localizaciones y menos evaluaciones independientes que algunas marcas establecidas.

En un tema tan sensible como los registros, esa diferencia importa.

Un proveedor que ha repetido auditorías durante años posee una evidencia pública que un producto más nuevo todavía tiene que acumular.

Pero las dos cosas responden a riesgos diferentes.

Una auditoría me ayuda a valorar lo que el proveedor afirma hacer dentro de su infraestructura.

Un modelo que no exige un correo y una contraseña convencionales para el uso básico reduce desde el comienzo parte de la información identificable que tiene que entrar en esa infraestructura.

Después de leer sobre una filtración, yo quería ambas ideas sobre la mesa.

Pero había una que podía comprobar inmediatamente.

Cuando instalé el servicio, simplemente no tuve que entregar el mismo conjunto de datos que estaba acostumbrado a entregar.

Ahora empiezo una comparación «sin registros» en la pantalla anterior

Antes buscaba primero:

no logs.

Después:

auditoría.

Luego quizá jurisdicción.

Ahora hago algo mucho más sencillo.

Empiezo a utilizar el producto y observo qué me pide antes de dejarme conectar.

¿Necesita mi correo?

¿Necesita crear una identidad de cuenta convencional?

¿Estoy añadiendo otra combinación de usuario y contraseña a mi vida digital únicamente para empezar a proteger una conexión?

Una auditoría independiente continúa siendo una señal fuerte. La sexta evaluación anunciada por NordVPN en 2026 es precisamente el tipo de evidencia pública que prefiero frente a una promesa que nadie ha examinado.

Pero no logs ya no funciona para mí como una palabra que borra todo lo demás.

Si mañana hay una filtración, no solo me importa que no exista una lista de las páginas que visité.

También me importa que exista la menor cantidad razonable de información capaz de decir quién era yo como cliente.

Y esa parte de la privacidad empieza antes de pulsar «Conectar».

Mi mejor VPN sin registros ya no es simplemente el que promete recordar menos de lo que hago: es el que necesita crear menos información sobre quién soy antes de poder protegerme.

Preguntas frecuentes

¿Qué debería comprobar primero en esta situación?

Estaba buscando una VPN «sin registros» cuando una noticia hizo que dejara de leer políticas de privacidad y empezara a imaginar una base de datos robada. SplitVPN negó que esos registros fueran suyos, pero reconoció como auténticos otros datos de suscripciones filtrados: correos electrónicos, país, estado de la suscripción, información parcial de pago y nombres de dispositivos.

¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: ««Sin registros» no significa «sin datos sobre el cliente»»?

Si un proveedor decía no logs , mi cabeza lo traducía casi automáticamente como: «no tiene nada sobre mí». Pero una buena política sin registros suele referirse sobre todo a la actividad que el VPN promete no conservar.

¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «Empecé a comparar VPN imaginando que mañana sufrían una filtración»?

En lugar de leer el eslogan principal, imaginaba la base de datos. Una conversación en r/VPN resumía bien la confusión: el usuario no buscaba esconder una actividad concreta; quería entender qué podía seguir sabiendo un proveedor que se presentaba como no-logs .

¿Por qué importa este punto al elegir una VPN: «La política de privacidad más fácil de cumplir empieza recogiendo menos»?

Antes preguntaba: «¿Guardas esta información?» Ahora empezaba por: «¿Por qué necesitas pedírmela?» Es una diferencia importante. Pero si ese dato nunca fue necesario para prestar el servicio, todavía resulta más interesante no haberlo recogido.